a causa contra el ex relator del Superior Tribunal de Justicia en la vocalía del Juez Ernesto Löffler, Marcelo Guzmán, llegará a debate oral en octubre, en un contexto donde su expareja, Carla Kirsten, planteó las dificultades que enfrenta en la vida cotidiana junto a sus hijas y las limitaciones que observa frente a una eventual resolución del caso.
En ese contexto, Carla Kirsten expresó que transita el proceso con incertidumbre por sus posibles consecuencias. “Hay sentimientos encontrados: por un lado que se haga justicia, y por otro que lo que resulte de este juicio tal vez no sea tan bueno para el bienestar de mi hija”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que el proceso no implica una reparación integral. “El juicio no me va a reparar nada. No me va a reparar el daño emocional que me hizo, eso va a estar hasta el día que me muera”, afirmó, al describir el impacto persistente de la situación vivida.
Además, vinculó el resultado del juicio con posibles efectos económicos. “Tampoco sé si va a mejorar la calidad de vida de mis hijas, sobre todo si él pierde el trabajo”, indicó, en referencia a la eventual pérdida de ingresos y cobertura social.
Uno de los puntos más críticos que expuso es la situación de su hija menor en materia de salud. “Desde diciembre está sin obra social porque su padre se niega a realizar los trámites”, señaló, y detalló que, pese a los descuentos salariales correspondientes, no se concreta la cobertura. “Hice gestiones, mandé mails y no obtuve respuesta”, agregó.
La falta de resolución administrativa profundiza el problema. “Desde recursos humanos no tuve respuesta alguna”, afirmó, lo que mantiene a la menor sin acceso regular a atención médica.
En paralelo, Kirsten cuestionó las condiciones de la cuota alimentaria. “Yo sigo cobrando el 15%, pero no sobre la totalidad del sueldo, sino sobre el 60%”, explicó, al señalar que el monto se redujo respecto del acuerdo original tras el divorcio.
Ese ingreso, que ronda el millón y medio de pesos, resulta insuficiente frente a las responsabilidades que asume. “Yo me hago cargo de todo: salud, educación, ropa, tratamiento médico, absolutamente todo”, sostuvo.
La situación se agrava por la falta de vínculo entre padre e hija. “No tiene comunicación con ella ni siquiera telefónica”, afirmó, y agregó que el régimen de visitas nunca se cumplió. “Hay un régimen establecido, pero él nunca lo ejerció”, señaló.
En ese contexto, definió su rol actual con claridad. “En este momento funciono como madre sola”, expresó, al describir la ausencia de acompañamiento en la crianza.
También planteó que no hubo avances en otros aspectos vinculados al proceso de separación. “Nunca se resolvió la división de bienes ni obtuve el 50% que me correspondía”, indicó.
Respecto del proceso judicial, Kirsten explicó que se intentó avanzar en una instancia alternativa. “Se planteó un acuerdo de reparación que incluía un resarcimiento económico y mejoras en la cuota”, señaló, pero aclaró que no prosperó. “Fue rechazado”, afirmó.
Si bien dijo comprender los fundamentos de la fiscalía, insistió en la necesidad de ampliar el enfoque. “Ojalá además de lo que se pida en el juicio también se contemple una reparación para nosotras”, sostuvo.
La denunciante remarcó que su planteo no busca cuestionar el accionar judicial. “Yo no tengo nada en contra de la fiscalía, solo pido que se tenga en cuenta la situación que vivimos”, expresó.
En paralelo, describió el contexto en el que transita este proceso. “Estamos alquilando, con problemas de salud y una situación económica complicada”, indicó, al señalar que la carga recae exclusivamente sobre ella.
También manifestó incertidumbre respecto al desarrollo del juicio. “No estoy muy tranquila por varios temas”, afirmó, y recordó antecedentes que generan desconfianza. “Todo lo que pidió su abogado le fue concedido, no a mí”, señaló.
Insistió en que la resolución judicial no abarca la totalidad del problema. “Ojalá sea algo justo, porque desde el principio nada nos salió a favor”, concluyó, al plantear la necesidad de una respuesta que contemple tanto la dimensión penal como las condiciones de vida de su familia.