n el mes de concientización sobre el autismo, comenzó en la provincia una campaña orientada a resolver una dificultad concreta dentro de las aulas: el impacto del ruido en estudiantes con hipersensibilidad auditiva. La propuesta apunta a intervenir el mobiliario escolar para reducir estímulos que generan crisis y dificultan la permanencia en clase, especialmente en entornos donde el sonido constante forma parte de la dinámica cotidiana.
En ese contexto, Luján Tito, integrante de la agrupación Hablemos de Autismo Tierra del Fuego, explicó que “el ruido que genera las sillas al arrastrarse, el chillido que es terrible, a nuestros hijos les genera una situación de crisis”, y detalló que “muchos nenes dentro del espectro autista tienen hipersensibilidad auditiva, lo que implica escuchar cinco veces más de lo que escuchamos nosotros”. A partir de esa situación, señaló que “pensamos qué hacemos para poder ayudar a nuestros niños que puedan estar en el colegio y que no sea una situación abrumadora”, en referencia a escenas habituales dentro del aula que pueden convertirse en un obstáculo para el aprendizaje.
La respuesta fue una campaña solidaria para recolectar 3.000 pelotitas de tenis, que serán colocadas en las patas de sillas y mesas para amortiguar el ruido del arrastre. “Decidimos realizar esta campaña para que los chicos se sientan incluidos en las escuelas y que sea una educación inclusiva real”, afirmó, y precisó que “van a ir colocadas en las patas de las sillas y mesas para que el arrastre no genere ese ruido tan abrumador que les provoca crisis”. La iniciativa busca una solución simple, de bajo costo y replicable en distintas instituciones.
El planteo surge también frente a limitaciones en el acceso a otras herramientas que la organización ya viene impulsando. “Nosotros entregamos canceladores auditivos, pero muchas veces no podemos llegar a todos porque es un acto solidario”, explicó, y agregó que “como no podemos llegar a todos, pensamos en esto, queremos aulas silenciosas”. De este modo, la propuesta apunta a ampliar el alcance de las intervenciones y generar condiciones más equitativas dentro del sistema educativo.
El trabajo incluye articulación con el sistema educativo para garantizar su aplicación. En ese sentido, destacó que “tenemos el acompañamiento del Ministerio de Educación para saber qué escuelas abordar y poder colocar las pelotitas”, lo que permite avanzar con una implementación concreta dentro de las instituciones y asegurar que el material llegue a quienes lo necesitan.
Además, la referente remarcó que la inclusión no se limita a una intervención puntual, sino que requiere un abordaje sostenido en el tiempo. “Realizamos capacitaciones para docentes sobre herramientas para el alumnado con TEA, porque muchos no sabían cómo abordar estas situaciones”, indicó, y advirtió que “muchas veces los chicos con autismo sufren bullying o discriminación, por eso tenemos que llevar esta palabra a todos los lugares”. En esa línea, planteó que la concientización y la formación son tan importantes como las mejoras materiales.
La campaña ya está en marcha y abierta a la comunidad, con un primer punto de acopio habilitado y la posibilidad de sumar nuevos espacios. “Desde ahora ya se pueden llevar las pelotitas a un punto de acopio”, señaló, y expresó confianza en alcanzar el objetivo: “sabemos que nuestra comunidad es solidaria y que vamos a llegar a las 3.000 pelotitas”, concluyó.