a falta de pago por parte de Vialidad Nacional, la paralización de convenios y la ausencia de mantenimiento en rutas clave configuran un escenario de deterioro en la infraestructura vial que impacta directamente en la transitabilidad en la provincia.
La presidenta de la Dirección Provincial de Vialidad, Iliana Zarantonello, explicó que la situación obligó a modificar el esquema de intervención del organismo. “Nosotros ya no estamos manteniendo rutas complementarias nacionales”, señaló, y detalló el motivo central: “Considerando el incumplimiento por la falta de pago, ese convenio no se renovó”.
El eje del conflicto es económico. “La deuda es de casi 600 millones”, precisó, en referencia a los montos que Nación adeuda a la provincia por trabajos ya realizados. Según explicó, los pagos fueron parciales y discontinuos. “En diciembre pagaron dos certificados, en enero una redeterminación y después no entró ningún certificado más”, indicó.
Zarantonello advirtió que, pese a los reclamos, no hubo soluciones concretas. “La idea es pagar la deuda, pero medio en un goteo”, sostuvo, y agregó que incluso se evaluaron alternativas para saldarla. “Propusimos cobrar con recursos, pero nos dijeron que no”, afirmó.
Como consecuencia, la provincia dejó de intervenir en rutas que eran mantenidas mediante convenio. Se trata de trazas estratégicas bajo jurisdicción nacional. “La ruta A, la B, la J y la Ruta 3 Norte, son aproximadamente 380 kilómetros”, detalló, y aclaró que ahora dependen exclusivamente de Nación.
En ese contexto, planteó incertidumbre sobre el mantenimiento y la operatividad de esos sectores, especialmente de cara al invierno. “No sé cuál es la planificación ni cómo va a ser el despeje de nieve”, advirtió, al remarcar que eran tareas que anteriormente realizaba la provincia.
La funcionaria también señaló una de las principales dificultades operativas: la imposibilidad de intervenir fuera de su jurisdicción. “La gente a veces no entiende si la ruta es nacional o provincial”, explicó, y describió situaciones habituales. “Nos llaman para que vayamos, pero no podemos actuar porque no tenemos competencia”, indicó.
A pesar de eso, sostuvo que existe una coordinación mínima con Nación. “Lo que hacemos es informar a Vialidad Nacional cuando nos llegan reclamos”, afirmó, aunque reconoció que la respuesta no siempre es inmediata.
El impacto de esta situación se da en un contexto climático complejo, en la previa de la veda invernal, donde el mantenimiento vial resulta clave. En ese marco, la provincia concentró sus esfuerzos en las rutas bajo su responsabilidad. “Estamos trabajando en la ruta 119, en el sector de La Bombilla, con reposición de material y cunetas para drenaje”, detalló.
También mencionó intervenciones en otras trazas productivas. “La ruta 23 demanda muchísimo trabajo porque circulan camiones de aserraderos y turberas”, explicó, al señalar la presión que ejerce la actividad económica sobre la infraestructura.
A estos problemas se suman condiciones propias del territorio. “Tenemos la presencia de castores que obstruyen las alcantarillas constantemente”, indicó, y agregó que el mantenimiento debe ser permanente. “Lo que limpiás hoy, al otro día vuelve a estar obstruido”, afirmó.
En paralelo, describió tareas técnicas clave para enfrentar el invierno. “Sacamos material contaminado y colocamos ripio nuevo para que drene el agua y soporte la nieve”, explicó, al subrayar que estas acciones buscan garantizar la transitabilidad en condiciones extremas. El escenario deja expuesta una fragmentación en la gestión vial, donde la falta de recursos y coordinación impacta en el estado de rutas estratégicas. Mientras Nación mantiene la responsabilidad sobre gran parte de la red, la provincia concentra sus esfuerzos en sostener su propia infraestructura con recursos limitados.