l rompehielos ARA “Almirante Irízar” finalizó la Campaña Antártica de Verano 2025/2026 tras más de cuatro meses de operaciones en el continente blanco, en un despliegue que combinó tareas logísticas, apoyo científico y presencia estratégica en la región. La embarcación arribó al Apostadero Naval Buenos Aires el 16 de abril, dando por concluida una misión que se extendió durante 130 días y que incluyó el abastecimiento de bases, el traslado de personal y el desarrollo de múltiples actividades operativas en condiciones extremas.
El cierre formal de la campaña se realizó en Dársena Norte, en una ceremonia encabezada por el ministro de Defensa, junto a autoridades del Estado Mayor Conjunto, Cancillería y las Fuerzas Armadas. Durante el acto, se destacó la magnitud del operativo y su carácter estratégico. Subrayan que la campaña “trasciende lo estrictamente logístico” y constituye “una expresión concreta de soberanía, presencia permanente y compromiso con la ciencia”, en línea con el rol que Argentina sostiene en la Antártida desde hace más de un siglo.
La campaña se desarrolló en el marco del Plan Anual Antártico Argentino y demandó una articulación compleja entre organismos militares y científicos, incluyendo el Comando Conjunto Antártico y la Dirección Nacional del Antártico.
En términos operativos, el Irízar recorrió más de 33.000 millas náuticas y transportó más de 580 toneladas de carga, además de movilizar a más de 2.400 personas entre personal militar, científico y técnico. Estas tareas permitieron garantizar el funcionamiento de las bases permanentes y temporarias antes del inicio del invierno.
El despliegue incluyó el apoyo de helicópteros Sea King, fundamentales para el traslado en zonas de difícil acceso, y la participación de unidades en la Patrulla Antártica Naval Combinada con Chile, reforzando la cooperación regional en el Atlántico Sur. Además de las tareas logísticas, la campaña tuvo un fuerte componente científico. Se desarrollaron 56 proyectos en distintas áreas, junto con el uso de equipamiento específico como boyas perfiladoras para la recolección de datos oceanográficos.
Entre los hitos del operativo se destacó la consolidación de la Base Petrel y el reinicio de inspecciones a buques pesqueros tras casi tres décadas, en una acción vinculada al control y monitoreo de la actividad en aguas australes.
Durante la ceremonia, también se resaltó el rol del personal desplegado. Desde el Ministerio de Defensa se puso el foco en “el compromiso, la camaradería y el esfuerzo” de quienes participaron, y se reafirmó la necesidad de sostener los medios operativos para garantizar la presencia argentina en la región.
Con el cierre de la campaña se inicia la etapa invernal en la Antártida, período en el que las bases operan con dotaciones reducidas y dependen directamente de la logística ejecutada durante el verano. Tras su arribo a Buenos Aires, resta definir el esquema operativo del rompehielos, incluyendo posibles escalas y tareas de mantenimiento.