n crucero, un brote y un eco inquietante. El MV Hondius, con 147 personas a bordo y tres muertes en altamar, reavivó en Ushuaia la memoria de aquellos barcos en cuarentena que marcaron la pandemia. Sin embargo, esta vez el fantasma tiene otro nombre: hantavirus. Mientras crece la alarma internacional, las autoridades sanitarias del “fin del mundo” descartan el origen local. “Es muy improbable”, afirman, sin casos registrados en la provincia. Además, subrayan que durante su escala se cumplieron todos los controles. Así, entre protocolos y sospechas, el puerto vuelve a quedar bajo la lupa, aunque —por ahora— solo como escenario de un déjà vu marítimo.