l ciclo de Scaloni-Messi ocupa un lugar de privilegio en la historia del fútbol argentino. Cinco finales disputadas y cuatro títulos conquistados resumen una era construida con trabajo, convicción y un grupo que nunca dejó de creer. Ayer llegaron parte de esos jugadores que marcaron una época, protagonistas de un proceso que devolvió a la Selección a la cima del mundo.
Pero este equipo también enseñó otra lección: competir implica aceptar que alguna vez se pierde. La única final que no pudo ganar no borra el camino recorrido; al contrario, lo engrandece. Porque el verdadero orgullo no está en ganar siempre, sino en animarse a jugar, asumir la derrota con dignidad y volver a intentarlo.
Así también se construye la historia.