n la edición de este día, el diario ‘Tiempo Fueguino’ dedica un espacio inusual a una problemática tan generalizada como poco visibilizada en la sociedad fueguina: el desarraigo.
“El problema más preocupante en Tierra del Fuego es el desarraigo”, afirmó el psiquiatra Miguel Slavic, del Centro de Salud Mental del Hospital Regional Río Grande. Luego, continuó: “es muy frecuente que la gente se tome 6, 7, 10 pastillas con el afán de desconectarse, sin importarle cuales sean las consecuencias que puede producir esa desconexión, sin tampoco imaginarse que la puede matar. Al menos una vez por día se nos presenta algún caso de esas características”.
Slavic sostuvo que “las tendencias suicidas son una ‘colateral’ de la problemática del desarraigo. Esa es la explicación de que los casos más frecuentes son en personas que van de los 30 a los 50 años”, afectados por “el consumo de barbitúricos, de alcohol o estupefacientes”, que en el último año “duplicaron su consumo”.
Según “el último censo (1991), el 65 por ciento de la población es oriundo del continente y otro 15 por ciento nació fuera de las fronteras del país”. El proceso migratorio produjo un aumento de la población del “153 por ciento en diez años en la isla”.
“La ola migratoria que recibió la provincia fue esencialmente de gente joven, que tuvieron hijos fueguinos que, en la mayoría de los casos, se criaron en las guarderías. Para Slavic, estas guarderías ofrecieron ‘una contención cuasi-familiar’, pero no contaban con ‘profesionales que se ocupasen de cuidar chicos con pericia, sino con mujeres que tenían voluntad y precisaban trabajar, con problemas personales y sociales muy severos”. Mientras los padres cumplían con sus jornadas laborales, sus hijos permanecían a cargo del personal de esas guarderías.
Otro de los consultados fue el psicólogo Luis Camargo quien señaló: “el síndrome más frecuente se refiere al abandono y al maltrato en la niñez (…) El proceso infantil que parece presentar mayores dificultades (…) es aquel que concierne a la identidad individual y sus referencias al arraigo local (…) en el cual el desarraigo y la relación con las raíces está incluida”.
“El desarraigo que se compensaba con beneficios materiales y sueños de prosperidad, quedó falto de gratificaciones y dejó mucho más expuestos a adultos y adolescentes que no disponen de muchas alternativas ante los duros dramas cotidianos” (op.cit.).