n buque inglés acaba de entrar al puerto de Ushuaia, capital de las Malvinas. ¿Convocamos a una movilización, jefe? ¿Sacamos las banderas, los bombos y un comunicado sobre la soberanía?
—No, campeón. Esta vez no conviene. Nosotros bancamos la intervención federal. Es un negocio bárbaro.
—Pero, jefe… es un barco británico operando en un puerto argentino. ¿No decíamos que con Malvinas no se negocia?
—Eso decíamos cuando rendía políticamente. Ahora hay contratos, plata negra, servicios y amigos haciendo cuentas. No confundas patriotismo con caja.
—Entonces, ¿guardamos las banderas argentinas?
—Por supuesto. Que no se arruguen. Ya encontraremos otro acto para agitarlas.
—¿Y si alguien pregunta por qué hacemos silencio?
—Deciles que estamos defendiendo la soberanía… de nuestros negocios. Business are business.