l primer viaje por vía marítima entre Punta Arenas y las Islas Malvinas está previsto para noviembre. La nueva ruta permitirá transportar mercadería desde el sur de Chile y reducir casi a la mitad la distancia que actualmente recorren los cargamentos que llegan al archipiélago desde Montevideo.
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, confirmó que la naviera chilena Easter Island cerró un contrato con la Falkland Islands Development Corporation, organismo financiado por la administración británica de las islas. El objetivo es establecer una conexión comercial estable y abaratar el abastecimiento del territorio argentino ocupado por Reino Unido.
Como parte de esas gestiones, los días 28 y 29 de septiembre viajará a Punta Arenas una delegación de 25 empresarios que desarrollan actividades en Malvinas para reunirse con proveedores chilenos. Buscan adquirir alimentos, frutas y verduras, vinos, materiales de construcción, gas licuado y repuestos. Radonich estimó que ese mercado representa alrededor de 20 millones de dólares por año.
La nueva ruta tiene un antecedente directo en 2011. Ese año, Chile acompañó a los países del Mercosur y Estados asociados en el compromiso de impedir el ingreso a sus puertos de barcos que enarbolaran la bandera ilegal de las Islas Malvinas. Radonich sostuvo que el nuevo servicio no violará ese acuerdo porque la embarcación contratada navegará con otra bandera.
El alcalde señaló además que la región de Magallanes perdió unos 300 millones de dólares en negocios desde aquella decisión y presentó la nueva conexión como una oportunidad para recuperar ese intercambio. De concretarse, Punta Arenas pasará a competir con Montevideo como vía de ingreso de mercaderías hacia las islas.
La iniciativa contrasta con la posición diplomática que Chile mantiene sobre la soberanía. En abril de este año, el presidente José Antonio Kast reiteró oficialmente el respaldo de su país a los “legítimos derechos de soberanía” de Argentina sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. También volvió a reclamar que Argentina y Reino Unido reanuden las negociaciones.
La relación entre Chile y la cuestión Malvinas tiene además un antecedente especialmente sensible para Argentina. Durante la guerra de 1982, y pocos años después de la crisis limítrofe por el canal de Beagle, la dictadura de Augusto Pinochet colaboró con Reino Unido. El entonces jefe de la Fuerza Aérea chilena, Fernando Matthei, reconoció años después que Chile facilitó información de inteligencia a los británicos durante el conflicto.
Con el retorno de la democracia, la posición chilena cambió y Santiago pasó a respaldar de manera sostenida el reclamo argentino en los organismos regionales. La decisión de 2011 de cerrar los puertos a los buques con bandera ilegal de Malvinas fue parte de ese acompañamiento. Ahora, la ruta impulsada desde Punta Arenas busca retomar el comercio sin utilizar esa bandera y facilitar el abastecimiento de las islas bajo ocupación británica.