s cierto que millones de personas viajan por el mundo para conocer las ruinas de antiguas civilizaciones como la griega, la romana, la egipcia, la maya, la azteca o la inca. Resulta innegable la atracción que aquellas construcciones ejercen sobre nosotros, incluso después de tantos siglos. Podríamos decir que son ruinas que suman. Sin embargo, la que se encuentra en la esquina de San Martín y Fadul, en pleno centro de Ushuaia, lejos está de representar un atractivo para la ciudad. Por el contrario, es una de esas ruinas que, en lugar de sumar, restan.