l fútbol argentino jamás presenció semejante revolución. Fernando “Carroña” Polizzi, figura del Club Atlético Libertario, desafió todas las leyes del deporte: mientras los cracks usan la 10, él exige la 20. Cuestión de porcentajes.
Predica libertad de juego, pero en la cancha practica el monopolio absoluto. La pelota es propiedad privada, los pases son gasto público y asistir a un compañero sería una peligrosa concesión al colectivismo.
En el vestuario prometió terminar con los privilegios. Acto seguido, se quedó con todas las pelotas.
Sus compañeros esperan la lluvia de inversiones. Por ahora, solo llueven pelotazos.
Su lema es contundente: ¡Viva la libertad, carajo! Pero la posición 20 dentro de la cancha se la queda Carroña Polizzi.