Efemérides - El 11 de agosto de 1891

Esto pasó en nuestra región

10/08/2010
N
aufraga una fragata ballenera inglesa en Puerto Deseado

Este día se registra el naufragio de la nave británica Oliva Branche. El barco contaba con aparejo de fragata y era utilizado para la caza de ballenas en las aguas australes de los océanos Atlántico y Pacífico. Aunque se desconocen las particularidades del incidente y la cantidad de tripulantes que lo piloteaba, se sabe que procedía del puerto de Londres y que su naufragio se produjo en las inmediaciones de Puerto Deseado, cuando emprendía el viaje de regreso tras haber doblado el cabo de Hornos.
Los mares australes fueron continuamente transitados, desde los primitivos tiempos de la colonización española de América, para transportar los metales preciosos extraídos de las entrañas del Altiplano. La importancia de la circulación por estas rutas navieras se puede apreciar a partir de las estimaciones que mensuran en unas noventa mil toneladas de plata las trasportadas hacia Europa, en el lapso comprendido entre 1500 y 1800, y su valuación superaría los 120 mil millones de dólares actuales.
Otros navegantes que transitaron por estas vías interoceánicas fueron los mercaderes europeos que transportaban valiosos productos del Lejano Oriente. Luego incursionaron los cazadores de ballenas y lobos marinos, que a centenares se aventuraron por estas peligrosas aguas.
Los riesgos extremos producidos por las tempestades tan comunes en la zona y el formidable oleaje que se conjuga en la confluencia de los dos océanos, ocasionaron alrededor de tres mil naufragios. Algunos fueron percances inesperados, otros provocados para resarcirse con el cobro de los seguros.
Los grandes veleros preferentemente navegaban por aguas abiertas para mejorar la capacidad de maniobra ante los vientos desfavorables, por lo tanto, las embarcaciones transitaban bastante lejos de las costas, evitando navegar por los canales y entre las islas. En el caso de que se produjera un eventual naufragio, los restos de esas embarcaciones difícilmente podían llegar a las costas; por esa razón, en muchos casos existen enormes dificultades para dar precisiones sobre el destino final de las embarcaciones siniestradas.