S
e asoma el primer sol en la base antártica McMurdo
En esta fecha, se asoma por primera vez el sol en la base antártica norteamericana McMurdo, luego de tres meses de crudo invierno donde impera la oscuridad más absoluta. Si bien este fenómeno se repite cada año, en esta ocasión tendría una especial significación: las autoridades habían abastecido al personal con 16.500 preservativos para el período en que la base permanecía físicamente incomunicada.
La información fue confirmada a la agencia Reuters por Bill Henriksen, encargado de la base, quien fundó en cuestiones sanitarias las razones para dotar al personal de semejante cantidad de condones. Han sido puestos a disposición del personal de forma gratuita, “como todo el mundo se conoce aquí, es un poco embarazoso tener que ir a comprarlos”, señaló.
Una vez difundida la singular noticia por la agencia, la búsqueda periodística por ampliar la información permitió constatar que los beneficiados con ese aprovisionamiento fueron 125 personas, las que permanecieron aisladas en la base durante el invierno antártico, hasta que, en el mes de setiembre, la dotación de personal se refuerza alcanzando alrededor de un millar de individuos. Entre los que invernan hay casi tantos hombres como mujeres.
Los periodistas más inquietos por la novedad comenzaron a efectuar cuentas y llegaron a conclusiones desopilantes. La distribución per cápita de la cantidad de preservativos provista permitió determinar que alcanzaba a 2,94 preservativos por hombre y por día considerando que la población estaba divida sexualmente por mitades. Cifra que disparó todo tipo de comentarios y especulaciones, entre otras, se puso en duda la disposición de llevar a cabo tareas científicas durante esos meses de oscuridad total.
McMurdo se encuentra ubicada en la isla de Ross, 3500 kilómetros al sur de Nueva Zelanda. La base ofrece un portal informativo muy interesante, dotado de varias Webcams que permiten recorrer virtualmente prácticamente todas las instalaciones, aunque durante esos noventa días de noche invernal, como era de suponer, las cámaras permanecieron apagadas.