Informe especial - Una problemática en aumento en la ciudad de Ushuaia
L
a violencia de género es en el último tiempo una problemática creciente en el país, y la ciudad de Ushuaia no escapa a esa dura realidad. Es que cada vez más mujeres se animan a decir basta y a poner freno a los maltratos que se suceden en el seno de la familia o la pareja. El drama también se trasluce todos los días en los medios de comunicación, que se encargan de mostrar casos escalofriantes, donde ellas son foco de agresiones físicas y algunas llegan a pagar el costo con su propia vida, sin llegar a ser asistidas a tiempo.
La estadística oficial elaborada por la Comisaría de Familia y Minoridad de la capital fueguina señala que hasta el pasado mes de agosto la institución labró unos 408 sumarios judiciales, de los cuales 171 corresponden a casos de mujeres víctimas de violencia de género, por lesiones y o amenazas.
Además se registraron otras 82 exposiciones por agresiones físicas, donde la víctima se negó a que interviniera la justicia. Y en los últimos nueve meses se registraron también nada menos que 19 hechos contra la integridad sexual comprendida en la Ley 25.087 –que incluye abuso deshonesto, violación y estupro–, donde dos de estas denuncias fueron con acceso carnal.
La Jefa de la Comisaría de Familia y Minoridad de Ushuaia, la comisaria Maricel Inés Díaz, reconoció a EDFM que los casos más recurrentes que se tratan en esa institución policial son “por violencia de género, es decir, la violencia que es contra la mujer”, y sostuvo que estas situaciones “ocurren en el seno familiar, lo que anteriormente se denominaba violencia doméstica”.
En relación al grupo damnificado especificó que “no se puede hacer una distinción social, ni existe diferencias en ese sentido”, aunque en general “se presentan con lesiones físicas, que no suelen ser graves, que pueden variar entre hematomas, tirón de cabello, violencia verbal y psicológica, e incluso través de llamados telefónicos o mensajes de texto”, especificó.
Ante el aumento de la demanda del servicio asistencial, la funcionaria reconoció que “hay días en que no se da abasto con los espacios, y hay gente que se queja sobre el tiempo que demanda cada caso”, puesto que “cada persona que ingresa a esta dependencia intentamos que tenga un tratamiento especial”, expuso.
Al servicio de la comunidad
Esta comisaría (que antiguamente se la conocía como Unidad Preventora) reabrió sus puertas el 13 de diciembre de 2011 en las 60 viviendas tira 5 casa 33, y desde entonces se encuentra al servicio de la comunidad abocándose a la recepción de denuncias sobre violencia familiar y juvenil, y trabajando en la detección de menores en situación de riesgo y delitos comprendidos la Ley 25087.
Desde entonces la institución de seguridad recibe denuncias las 24 horas todos los días del año. Para ello cuenta con personal policial específicamente calificado y con un equipo de profesionales interdisciplinario integrado por una psicóloga y dos trabajadores sociales que garantizan un óptimo asesoramiento a las víctimas. Desde la comisaría se realiza también una fuerte articulación con diversos organismos provinciales y judiciales con el fin de asegurar la protección de las denunciantes.
En este tiempo, se trabaja para la incorporación de un médico generalista que pueda realizar las pericias primarias ante la llegada de personas que presentes lesiones, puesto que ese procedimiento en la actualidad es realizado por el médico de guardia del Hospital Regional Ushuaia que es quien extiende el certificado para la intervención policial posterior.
Una clave en el abordaje de la problemática
Es que justamente el objetivo de la comisaría es humanizar el trato con la víctima, garantizando un proceso ágil y seguro, donde las personas puedan sentirse contenidas. Así, Díaz apuntó que “mediante este trabajo interdisciplinario logramos muy buenos resultados”, al registrar que “las mujeres llegan obviamente asustadas y hasta un poco indecisas”. Por eso, anotó que “más allá que todo el personal policial y civil que trabaja en esta unidad está capacitado para contener a los denunciantes” es “muy importante la intervención de las profesionales, que atienden a las víctimas en un espacio adecuado, sin uniformes a la vista, lo que hace que se sientan más cómodas y contenidas psicológicamente”, enfatizó.
En ese sentido, la funcionaria aseguró que “a veces pasan mucho tiempo hasta que las mujeres se deciden hacer una denuncia, por eso tratamos de darle una especial atención a la víctima para que la intervención sea exitosa procedimiento que lleva entre 30 minutos a una hora o más depende cada caso”.
Según lo expresado a este medio, en este marco de contención, el equipo de profesionales orientan a las víctimas asesoran legalmente y acompaña en caso quiera radicar una denuncia penal. De este modo los especialistas sirven de nexo con el juzgado interviniente.
Tal como lo dispone la normativa vigente, la denunciante tiene la posibilidad de proceder –o no– a una instancia judicial, o también puede dejar una exposición donde deja de manifiesto que se abstiene de continuar en el procedimiento. Aquí entran en juego herramientas legales como son la exclusión del hogar, la solicitud de evaluaciones psicológicas, la declaración de menores, u otras opciones como insertar a al grupo familiar en programas especiales a través de otros organismos públicos.
En general la autoridad policial aseguró que las respuestas a este tipo de peticiones “son muy rápidas”, anotando que “hemos tenido casos que en menos de 24 horas disponen de algún tipo de medida, aunque previo a ello hay evaluación de psicólogos y asistente social”, aseguró Díaz.
SOS emergencias
Cabe destacar que interesados en acceder a los servicios la Comisaría de Familia y Minoridad Ushuaia podrán hacerlo mediante el número de emergencia 101 o bien al 425054. Ante la baja cantidad de recursos humanos que en general existe en la fuerza para responder a la verdadera demanda, las primeras intervenciones las realizan la comisaría correspondiente según la jurisdicción, luego son derivadas a la dependencia de familia.
Las instalaciones actualmente se encuentran en proceso de reforma, con el fin de optimizar los servicios. Para eso se está construyendo un espacio de tránsito y contención de menores, una oficina de recepción de exposiciones, como así también diversas mejoras que buscan elevar la calidad de la asistencia.
Replantear políticas
Sin lugar a dudas la violencia de género es una problemática difícil de tratar; por tanto es primordial contar con equipos interdisciplinario, que pueda brindar la atención adecuada a cada situación, puesto que de ésta intervención pueden surgir las denuncias contra los agresores que ponga fin al problema y a su vez ser una puerta a los tratamientos posteriores que ayuden a recuperar a la víctima del flagelo. En ese sentido, el abordaje del autoestima de la mujer es un aspecto fundamental para trabajar.
En este contexto se vuelve imperioso perfeccionar las estrategias y recursos para empoderar a las mujeres, fortalecerlas en sus ámbitos familiares, acompañarlas en los procesos de denuncias y garantizarles, a la vez, integridad física, psíquica y económica en los casos que sean necesarios. Asimismo, resulta fundamental optimizar mecanismos que garanticen la promoción y protección de los derechos de las mujeres, niños y adolescentes. Por eso resulta fundamental sumar todos los esfuerzos, porque en definitiva la problemática atañe a toda la sociedad.
Preocupa la cantidad de jóvenes involucrados en episodios de violencia contra la mujer
Gustavo Marcelo Cáceres es licenciado en Trabajo Social y presta servicios en la Comisaría de Familia y Minoridad de Ushuaia atendiendo y asesorando a las víctimas que llegan esa dependencia policial. A su vez el profesional coordina acciones con otras instituciones intervinientes en cada caso, ya sea los diferentes organismos del Gobierno Provincial y la Justicia.
En diálogo con este medio, Cáceres contó su experiencia y manifestó que “en un primer momento las mujeres víctimas de la violencia de género son un poco resistentes a recibir ayuda”, al anotar que “en general las personas que padecen de esa situación hace tiempo y a veces hasta lo tienen incorporado y naturalizado”. Por eso apuntó que es “es fundamental contenerlas y darle fuerzas para continuar con el proceso y afrontar todo lo que viene después de una denuncia”.
Ante la realidad que se vive todos los días en esa comisaría, Cáceres observó que, hoy por hoy, la violencia de género se encuentra “bastante marcada” en la franja joven de la ciudad. El entrevistado analizó que “estamos viendo el problema muy marcado en adolescentes, de entre 15 y 17 años, que ya desde los primeros noviazgos aparecen episodios que van poniendo de manifiesto características del hombre violento, y de la mujer que va tomando un rol más pasivo en la pareja”. Supuso que “en general puede ser que ambos hayan sido víctimas de violencia en el seno familiar y por eso aceptan estos códigos”, aunque también señaló la existencia de “un nuevo paradigma que rige en la sociedad en cuanto la falta de valores en los jóvenes y el respeto perdido hacia la figura de la mujer”.
Por eso, como conclusión el trabajador social destacó que “se necesita de un estudio más pormenorizado para poder llevar adelante políticas públicas, para poder ir sorteando la problemática, desde el trabajo en programas o educación en valores”, con el fin de “cubrir cuestiones que tienen que ser inculcadas desde el hogar, desde los primeros años del menor”. Y asimismo “imponiendo figuras de autoridad, que son esencial para el crecimiento sano del chico en todas sus etapas, porque luego esto trascenderá a su relación con el estudio y en el futuro en su trabajo y los demás aspectos de su vida”. |