E
n un clima de total indignación, impotencia, emoción y profunda tristeza, el pasado domingo después del mediodía familiares y amigos de Diego Michelini Colman pintaron una estrella amarilla sobre la avenida Héroes de Malvinas y Soberanía Nacional, el lugar exacto donde dos semanas atrás el chico de 16 años fue atropellado por un automóvil, cuyo conductor se dio a la fuga.
El acto emotivo fue acompañado por integrantes de la Red Nacional de Víctimas de Tránsito de Tierra del Fuego, entre otras organizaciones que se sumaron para pintar una estrella amarilla y concientizar a la comunidad sobre los siniestros viales son siempre evitables, con el compromiso de todos y a su vez pedir justicia con el fin de que el caso no quede impune.
Es que el presunto conductor de vehículo, identificado como Rubén González, permaneció detenido tres días y finalmente fue liberado por una orden del Juez que entiende en la causa, Javier de Gamas Soler. Esa decisión judicial desató la bronca de familiares y amigos organizaron una marcha el viernes pasado, que convocó a unas cuarenta personas, acción que no tuvo demasiada repercusión, debido a los acontecimientos que se produjeron en Tolhuin a la misma hora, cuando sesionada la legislatura fueguina
Margarita Inés Colman, la madre de Diego Michelini, dialogó con el EDFM y expresó: “Me siento mal, muy angustia y con mucha impotencia por lo sucedido” y enfatizó que “fui al juzgado a pedir una explicación me dijeron que es el proceso es así, por lo que solo me queda confiar en la Justicia”.
La entrevistada cuestionó que “ese hombre (Rubén González) atropelló a mi hijo y no tuvo el valor de frenar, de llamar por teléfono a una ambulancia o decir lo que pasó y o decir que está asustado”. “Nadie sale a la calle con la intención de matar – sostuvo– pero un accidente le puede pasar a cualquiera, y eso lo puedo llegar a entender como madre y no lo juzgo, porque no lo conozco”; no obstante cuestionó que “si es juzgable la actitud que tuvo después la de huir sin ayudar a mi hijo, lo dejo abandonado, lo dejo morir así”.
Dolor de madre
Colman recordó aquella fatídica mañana dominical en la que perdió a su hijo. “Diego estaba lleno de vida, esa mañana a las 6 y 21 horas me llamó cuando salía del boliche Kaitek y me avisó que venía caminando para casa –Rucci al 2500– y le dije que por favor tenga cuidado, y él me contestó que me quedara tranquila que estaba bien”. Relató que “yo lo llamé a las siete porque no llegaba y no me atendía celular. Entonces tuve un presentimiento de madre, escuche la policía y me fui corriendo hasta el lugar donde me enteré la peor noticia, que la víctima era Diego”, dijo entre lágrimas la madre Michelini.
La mujer contó a este medio que arribó a Ushuaia hace dos años para recuperarse de una profunda depresión que le había producido la muerte de un hijo en Buenos Aires. Una vez que logro ubicarse en la ciudad decidió, a principios de 2012, traer a Diego porque cuenta “lo extrañaba demasiado”. Una paradoja del destino. “Decidí traerlo porque Ushuaia es una ciudad hermosa y hay mucha paz. Lo traje para darle una vida mejor, porque era muy difícil vivir allá y lo extrañaba demasiado, lo que nunca imagine es que me lo iban a arrebatar de esta manera”, lamentó.
En ese sentido, Margarita Colman insistió que “yo lo que pido por favor al Juez de Gamas Soler que por favor actúe con coherencia, que éste señor vaya preso, porque éste caso no puede quedar así”, puesto que repudió que “si se hubiese detenido la marcha al chocarlo habría sido un atenuante, pero no fue así y nadie puede negar que esta situación es muy grave”, repudió.
Los hechos
Cabe recordar que Diego Michelini fue encontrado sin vida el pasado 23 de septiembre alrededor de las 6.50 de la mañana en inmediaciones de Héroes de Malvinas y Soberanía Nacional con evidentes signos de haber sido brutalmente embestido por un coche color gris que huyó despavorido y del cual quedaron rastros en el lugar, y que justamente coinciden con el estado de deterioro del automóvil del principal acusado, Rubén González, domiciliado en la calle Roca al 500 de la capital fueguina.
El hallazgo del cuerpo lo realizó un bombero del Cuartel Central que casualmente circulaba por el sector y bajo para auxiliar al chico tirado en la vía pública. El voluntario notó Diego que no presentaba signos vitales e inmediatamente solicitó la presencia de la policía, bomberos y una ambulancia y profesionales del Hospital Regional Ushuaia que terminaron de constatar el deceso del menor. A las 15.40 de ese mismo día el auto el presunto conductor del automóvil fue identificado y apresado, aunque 72 horas después fue liberado en el marco del proceso.