Punto de Vista

Ríos y sus laberintos

26/05/2013
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or Guillermo Worman

La facción sindical violenta y el gobierno provincial fueguino fueron construyendo un complejo laberinto del que tienen serias dificultades para salir. No entraron por su puerta el pasado jueves turbio, sino que se fueron metiendo al punto de no tener demasiado en claro el camino para despejar y reconstruir la situación. Están tan perdidos dentro de él, que no tienen precisiones por dónde queda su salida.
La agresividad sindical llevó a un punto innecesario sus posibilidades de expresión y protesta legítima. Todo el derecho que le asiste al sector docente (serias falencias edilicias, ítems salariales, entre otros aspectos) no justifica asaltar la Casa de Gobierno. Su alianza estratégica con el sindicato de camioneros no aportó en nada a cualquier solución al conflicto. Las imágenes fueron contundentes para una sociedad que no convalida la violencia cotidiana.
Por estas horas, calmadas en algo las turbulentas aguas, queda en claro que la embestida sindical no se llevará por delante el ideario institucional de Tierra del Fuego. Esto dista de ser un golpe para  desestabilizar a la gobernadora Fabiana Ríos, pero sí expone la fragilidad de su gobierno.
El jueves se alcanzó un punto de conflicto que resquebraja y debilita a una gestión que venía sembrando soledades dentro del espectro provincial y nacional.
Los mariscales de la gobernadora se encargaron de abonar tensión innecesaria en los medios de comunicación desde el inicio mismo del encono, al punto de enviar mensajes a través de las redes sociales bajo el título ¨los medios mienten¨ con el logo y firma del PSP.
Si la cultura política de Ríos es la paz y la construcción de consensos, deberá revisar si sus laderos la corresponden con sus expresiones. Varios de sus ministros y secretarios no se quedan atrás y muchas de sus figuras visibles tienen adicción al bastardeo desde las redes sociales. No parece este ni el tono ni el mensaje que intentó plantear la gobernadora en sus palabras en cadena provincial.   
Mucho más preocupante que las contradicciones intestinas del PSP, a veces más preocupados por ser una alternativa política nacional que por gobernar Tierra del Fuego hasta el 2015, es la naturalización de la violencia para alcanzar objetivos trazados. Son hechos que se reiteran con mayor frecuencia: pasó dentro de la Legislatura, frente al Puerto de Ushuaia, en el patético diciembre de 2012 y en las horas de agresividad del jueves anterior.
Los gobiernos atraviesan vaivenes en su gestión por innumerables condiciones. Pero debemos tener en claro que ninguna sociedad que se valore a si misma puede aceptar, permitir y no reaccionar ante  la violencia como práctica frecuente. Esto último no se puede tolerar. Camioneros es el actor que se reitera.
El reloj biológico de nuestra democracia local dura cuatro años y sólo el pueblo en elecciones abiertas, transparentes y ordenadas asigna el nombre del nuevo poder administrador. Eso es algo que debe estar fuera de toda discusión, pero fue el mismo oficialismo quien se ocupó de levantar la polvareda del peligro de la desestabilización. 
El gobierno no saldrá de esta encrucijada de la mano del azar, sino de un correcto manejo de la crisis y de reconstrucción del equilibrio político provincial. La gobernadora Ríos sabe (o debiera saber) que gobernar no es el arte de la contemplación; observar en calma hasta que las cosas pasen y pedir que otros resuelvan los problemas (la Iglesia, la sociedad, el gobierno nacional, otros partidos). De este laberinto el gobierno de Tierra del Fuego saldrá construyendo una serie de acciones y correcciones para recuperar el equilibrio político perdido. Esperando la auto rectificación de los hechos nunca lo logrará. Deberá conceder para ganar y negociar para llegar a un nuevo equilibrio.
Su vocación por encerrarse sobre sí misma la hizo desplazar de su gobierno a sectores que fueron necesarios para su primer arribo en 2007 y se rodeó del entorno predilecto de su ex marido, Gustavo Longhi, y su mesa chica de toda la vida: Aramburu, Montero, Farias, Lepez, Belous, Ravaglia, entre otros laderos. Principalmente el Ministro Coordinador obtuvo los permisos para tomar el timón del actual gobierno y desplazar, uno tras otro, a todos los referentes sociales y políticos que tenía la gestión que fue electa hace seis años.
¿Se preguntan por qué hay sectores que no han tomado partido? El PSP ha sido cómplice dentro de la legislatura del desplazamiento del FPV del Consejo de la Magistratura, conducción de comisiones y autoridades de Cámara. ¿Debe, en este contexto, salir a apoyar a un partido que lo postergó de los espacios que le debieran corresponder a la primera minoría? Con las intendencias sucede algo parecido, particularmente en la faz presupuestaria.
Así que Ríos debe escoger y no esperar. Si se instala como una líder reflexiva, pacífica y conciliadora o si transita por ese laberinto en donde ella pretende llegar a la meta aparentando andar por todos los caminos de su laberinto a la vez.
Queda algo último por decir: la violencia es la expresión más repudiable dentro  del sistema de gobierno que los argentinos hemos podido construir. Nunca nos llevó a ningún lugar y siempre terminó por ser funcional a los sectores más reaccionarios y perversos.
Quien tenga algún recuerdo positivo del cóctel de violencia y política, que arroje el primer ejemplo.
Ayer hubo marcha por la Paz. En días veremos si el gobierno sostiene en su discurso la misma premisa.

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