l matrimonio integrado por Alex Gronberger, de 60 años, y Martina Kist, de 57, hizo una escala en Ushuaia en su avioneta antes de finalizar la vuelta al mundo que había iniciado el 4 de marzo cuando partieron desde el aeropuerto de San Fernando.
Tamaño viaje demandó gran esfuerzo, con la venta de su casa, autos y muebles. Sus 4 hijos ya habían logrado su independencia motivo por el cual decidieron encarar dicho desafío con todo lo que significó hacerlo en tiempo de pandemia.
En una entrevista exclusiva con “el diario Del Fin del Mundo”, Alex contó su sensaciones tras semejante logro y aterrizar en Ushuaia. “Somos el primer avión con monomotor de Argentina, que hemos dado la vuelta al mundo. Es el primer avión matrícula Lima Victor (LV), que ha hecho algo así”, destacó.
El experimentado piloto explicó cómo fue iniciar semejante travesía allá por el mes de marzo de 2021. “De Buenos Aires subimos hasta Estados Unidos, Canadá y de ahí cruzamos el Atlántico Norte hasta Europa. Luego cruzamos todo Rusia y cruzamos el Estrecho de Bering y llegamos a Alaska”. Y desde este punto tan cercano al Polo Norte, Alex dijo que “además de dar la vuelta al mundo, fuimos hasta el punto más al norte de América que es la ciudad de Barrow, en Alaska; y de ahí volamos hasta el punto más al sur de América, hasta llegar a Ushuaia”. O sea que además de dar la vuelta al globo unieron américa de norte a sur con todo lo que ello significa.
Por su parte Martina Kist señaló que así como hubo vuelos largos entre aeropuertos, para repostar combustible, uno de los cuales llegó a las 6 horas en el aire, en Rusia, también hubo vuelos cortos: como el del Aeropuerto Internacional de Ushuaia hasta el aeropuerto de la estación aeronaval de la misma ciudad. “Fueron tan solo 5 minutos”, dijo invadida por la gracia ya que era una operación requerida por las autoridades argentinas que debía realizarse de esa manera dado que se daba formal ingreso al país.
Martina contó también cómo se pasaba el tiempo a bordo del avión. “Somos un equipo y siempre Alex es el piloto y yo soy su copiloto. Estamos los dos mirando los instrumentos, siempre atentos y viendo el paisaje cuando se puede. Yo pensaba que me iba a aburrir pero no. También comemos en los trayectos largos y llevamos agua caliente para tomar algo mientras volamos”.
Alex brindó las características del avión Cirrus SR22, modelo 2008, el cual tiene es muy moderno y con toda la tecnología. “Tiene un muy buen piloto automático y viaja a unos 300 kilómetros por hora y puede volar a una altura de 4000 metros, aunque nosotros viajamos a unos 3000 metros; y puede alcanzar los 1500 kilómetros de autonomía en un solo vuelo”, sostuvo el aviador.
Pero como la seguridad en este tipo de travesías es un punto clave, la pareja no dejó este punto al azar y la aeronave fue elegida tras un arduo análisis de sus características. “Lo que tiene de bueno, es que este avión cuenta con un paracaídas. Si llega haber algún inconveniente, tiene un paracaídas balístico, en donde se dispara un mini torpedito que se aleja rápidamente del avión y abre el paracaídas para alguna contingencia”, sostuvo Alex Gronberger.
“Pudimos tocar unos 25 países y hay cerca de 200 en el mundo”, explicó Martina, “así que hay mucho para conocer y ver todavía”.
Además, el matrimonio dijo que como sus hijos ya no viven con ellos, porque realizaron sus carreras académicas y lograron su independencia, además de la venta de la casa familiar para poder realizar la vuelta al mundo, dijeron que el viaje sirvió “para conocer los posibles lugares donde nos podríamos establecer en un futuro cercano. Y habiendo conocido y dentro de los lugares que vimos está Ushuaia en el top 5, junto a algunos lugares de Alaska, Colombia y Croacia”.
Por último, Alex quiso dejar un mensaje hablando del tema del “nido vacío” señalando que su hijo se fue a estudiar al extranjero. “Uno nunca piensa en lo que pasa en ese momento y la verdad que es tanto lo que se puede hacer después. Cuando los hijos se hacen independientes hay mucho por hacer. Y no necesariamente hay que dar la vuelta al mundo ni hacerlo en avión. Viajando uno enriquece su vida. Si se tiene la energía, el tiempo, la flexibilidad y la actitud, se puede hacer de todo”.