Piden policías por desbordes de mineros alcoholizados
EL 8 DE ABRIL DE 1893

Piden policías por desbordes de mineros alcoholizados

08/04/2022
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ste día, el funcionario judicial Alberto Zepeda lleva a cabo una inspección del asentamiento que más adelante daría lugar a la localidad de Porvenir, en la Tierra del Fuego chilena. El próspero negocio que significaba la venta de bebidas alcohólicas a los buscadores de oro, tenía como contracara los incidentes que se producían al generarse riñas, agresiones a los nativos y venganzas de éstos. Por ese motivo, Zepeda propugnó la necesidad “de enviar dos hombres de policía para mantener el orden público en el naciente poblado” (Mateo Martinic B. La Tierra de los Fuegos).
“Si seria era la cosa junto a la bahía de Porvenir, no lo era menos en los laboreos mineros del interior hasta donde llegaban individuos que portaban clandestinamente licores ‘escecrables i perniciosos’, instalándose en carpas junto a las faenas en las encrucijadas de acceso; las primeras denuncias sobre el tráfico señalaron a Vicente Traslaviña y Nicolás Cacovic como responsables, llegándose respecto de éste a suscribirse una presentación a la autoridad por parte de veinte lugareños, probablemente la mitad de la población porvenireña. Pero con todo este comercio ilegal y pernicioso no se cortaría y los años siguientes verían inclusive su extensión a los grandes establecimientos ovejeros que se iban formando en el interior de la gran isla”.
Cada semana arribaban no menos de un centenar de mineros que se dirigían a la zona de Boquerón y el cordón Baquedano, “que agotaban literalmente en horas la provisión alcohólica del lugar y daban rienda suelta a sus expansiones y pasiones, originando frecuentes desórdenes y riñas”.
Unos diez años antes, había comenzado a ser transitada la zona por aventureros que arribaban en pos de obtener riquezas con el oro. “Este ir y venir incesante motivó el establecimiento de una, luego otra y más adelante varias casas que atendían simultáneamente el comercio de mercaderías generales y de licores, y el alojamiento de pasajeros y atención de cabalgaduras, a manera de posadas. Con más trazas de chincheles o ‘boliches’ que de respetables almacenes estos ‘despachos’ agrupados sin orden alguno fueron formando un caserío incipiente que representó la primera expresión del futuro núcleo urbano”.
En 1896 se creó una fuerza de policía “compuesta de un inspector y cuatro guardianes” que poco pudieron hacer. Pronto debieron enviar otros tres policías de refuerzo. (op.cit.).

Autor : Bernardo Veksler
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