ste día, se difunde un fallo de la Cámara Nacional Civil que rechaza la demanda contra Osvaldo Bayer y Mariano Aiello -autores del documental ‘Awka Liwen’- de los nietos de Alfredo Martínez de Hoz, quienes consideraron que en el film se presentó sin que se ajuste a los hechos, la compra de tierras indígenas por su ancestro.
“Fueron cinco años de juicio (…) para tratar inútilmente de callar la verdad. El problema para nuestros acusadores fue que no es posible censurar la historia bien documentada” (Mariano Aiello. Página 12, 17/7/2016).
“Nuestra película cuenta la participación del abuelo del ministro civil de la dictadura genocida en ese otro genocidio, el que se cometió contra los indígenas de la Patagonia”.
La sentencia expresa que “desde que los actores pretenden la supresión y modificación de ciertos fragmentos de la película realizada por los demandados, el caso compromete el ejercicio de facultades cuyo ejercicio tutela de manera expresa nuestra Constitución Nacional”.
El fallo asimismo señala que la petición produciría “verdaderos tribunales de censura” y que la Corte Interamericana de Derechos Humanos expresó que “la libertad de expresión es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática”.
También reza que “escapa a los jueces imponer una tesis histórica que tendría el valor de una historia oficial o, aun simplemente, de marcar una preferencia tentativa de participar de tal o cual tesis en función de una concepción declarada de la que ellos serían protectores o de una pretendida objetividad de la que serían detentadores”.
Con respecto a “la apropiación de 2.5 millones de hectáreas por el recontratatara abuelo de los demandantes”, Bayer y Aiello acompañaron el material considerado para la producción de la película. ”Era nada menos que el hallazgo sobre la autoría intelectual del genocidio más grande de la historia de nuestro país a cargo de José Martínez de Hoz, el ejemplar del diario La Prensa del día 19 de diciembre de 1878 en el cual se señala que “el Gobierno Nacional ha vendido al señor Martínez de Hoz mil leguas (equivalentes a 2.5 millones de hectáreas) de la tierra que va a conquistarse, una vez trasladada la línea militar de fronteras, sobre las márgenes del Río Negro. Esta es la prueba irrefutable de la verdad histórica y, también, de la mendacidad de los herederos Martínez de Hoz” (op.cit.).