n Ushuaia, al pie del Martial,
un corcel sin dueño, cual alma sin igual,
pasea sin guía, con paso natural,
dejando su huella, en cada portal.
Oh, caballo suelto, figura singular,
en jardines ajenos, su paso es fugaz.
Por la banquina corre, con gran libertad,
un noble salvaje, en esta ciudad fría.
Su crin al viento, cual bandera de paz,
o quizá de rebeldía, que nadie quiere o podrá atar.
Depone sus rastros, un mensaje sin igual,
sobre el asfalto duro, su paso triunfal.
¡Adentro!