n las últimas horas se confirmó que el grupo empresario Mirgor decidió suspender a aproximadamente 360 trabajadores en sus plantas de Industria Austral de Tecnología (IATEC), Famar y Brightstar, ubicadas en la ciudad de Río Grande, tal como confirmaron numerosas fuentes a este medio. Incluso, la decisión del grupo vinculado a la familia Caputo tuvo una amplía repercusiones en medios nacionales.
Este plan de suspensiones, que se extenderá hasta diciembre, implica que los trabajadores bajo el régimen de Prestación Permanente Discontinua (PPD) interrumpirán sus tareas una semana al mes, aunque recibirán el 50 % del salario en carácter no remunerativo. La decisión se tomó en el marco de un acuerdo con los gremios, que prevé preservar todos los empleos hasta fin de año
La medida responde, por un lado, a una notable caída en la demanda del mercado interno. Por otro, a las recientes políticas oficiales que recortaron aranceles e impuestos a productos importados, erosionando la competitividad de la producción manufacturada en Tierra del Fuego
Tal como se viene sosteniendo, desde el sector industrial y sindical alertan que estas disposiciones reducen la competitividad de la industria electrónica fueguina, sometida a la doble presión de un mercado interno débil y un régimen impositivo más laxo para la mercadería importada.
Sin embargo, Mirgor mantiene operativo el resto de su infraestructura provincial: mientras que las plantas vinculadas a autopartes y televisores continúan normalmente, las actividades vinculadas a los celulares fueron las afectadas por el ajuste
Además, estas suspensiones llegan luego del acuerdo alcanzado en mayo entre las empresas del sector electrónico —integradas en AFARTE— y los sindicatos, por el cual se habían comprometido a no efectuar despidos hasta fin de año, incluso ante la supresión gradual de los beneficios del régimen promocional.
En mayo de este año, José Luis Alonso, CEO del Grupo Empresarial, había asegurado que no habría despidos y que la producción de celulares no correría riesgo. Por entonces, había confirmado la estabilidad de los trabajadores del grupo. En igual sentido, a través de una nota interna dirigida a los trabajadores del Grupo, Alonso afirmó que “los puestos de trabajo vinculados a la producción de celulares no están en riesgo”, instando a la calma y destacando que, con esfuerzo, la empresa seguiría siendo competitiva incluso con el nuevo arancel del 8 %.
Finalmente, vale destacar que, pese a que la compañía registró en el informe del primer semestre un incremento del margen bruto, su margen operativo sufrió una caída drástica. Este descenso evidencia que, aun con algunos segmentos con buena performance, el impacto macroeconómico y regulatorio complica gravemente el panorama.