a bióloga e investigadora del CONICET y subdirectora del Centro de Investigaciones Oncológicas de la Fundación Cáncer, Marcela Barrio, explicó que el desarrollo de la vacuna terapéutica Vaccimel representa un avance histórico en el tratamiento del melanoma, el tipo más agresivo de cáncer de piel. “Este es un tratamiento terapéutico, no preventivo. Es importante aclararlo porque la palabra vacuna puede generar confusión. Está dirigido a pacientes que ya desarrollaron la enfermedad”, señaló en diálogo con Zoom a diario.
La especialista detalló que el mecanismo consiste en estimular el sistema inmunológico del paciente mediante sucesivas aplicaciones, de modo que los glóbulos blancos aprendan a reconocer y eliminar las células tumorales residuales que pueden causar recaídas. “El objetivo es que el propio sistema inmune actúe contra las células que puedan haber quedado diseminadas después de la cirugía”, explicó.
El tratamiento está indicado para pacientes operados con estadios clínicos tempranos de melanoma que presentan riesgo de metástasis. “Se aplica como terapia adyuvante, es decir, como refuerzo posterior a la cirugía para evitar la reaparición del tumor”, agregó.
Barrio recordó que el desarrollo fue liderado por el doctor José Mordoh, quien lleva más de 30 años trabajando en el proyecto. “Este camino comenzó hace tres décadas, con estudios in vitro, luego modelos animales, ensayos clínicos y, finalmente, la transferencia al laboratorio que obtuvo la licencia, el laboratorio argentino Pablo Cassará”, detalló.
La investigadora destacó que el trabajo fue posible gracias a financiamiento público y privado, una combinación clave para sostener una investigación de largo plazo. “Recibimos apoyo del CONICET, el Instituto Nacional del Cáncer, la Agencia Nacional de Promoción Científica, y también de fundaciones como Sales y Fundación Cáncer. Ese acompañamiento permitió sostener el proyecto durante todos estos años”, subrayó.
La vacuna ya fue aprobada por la ANMAT bajo condiciones especiales y está disponible para pacientes en el Hospital Marie Curie de Buenos Aires. “Ya puede aplicarse, y los pacientes son seguidos en un registro que evalúa su respuesta y posibles efectos adversos”, informó.
Consultada sobre el impacto del logro, Barrio describió la emoción del equipo al ver los primeros resultados positivos. “Es muy gratificante observar cómo los pacientes responden, cómo su sistema inmunológico reconoce los antígenos esperados y cómo no recaen con el paso del tiempo. Ver el fruto de tantos años de trabajo reflejado en la mejora de la calidad de vida de las personas es una enorme satisfacción”, expresó.
Actualmente, el equipo continúa investigando los mecanismos biológicos que explican la protección inmunológica de los pacientes. “Aunque la vacuna ya está disponible, seguimos estudiando cómo funciona y cómo puede mejorarse. La curiosidad científica nunca se detiene”, concluyó.