spaña, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay expresaron este sábado un fuerte rechazo a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y a la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a través de un comunicado conjunto que marca una clara ruptura con la estrategia impulsada por el gobierno estadounidense.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, la declaración fue producto de una respuesta coordinada entre los seis países, que manifestaron su repudio a las acciones unilaterales ejecutadas por la administración de Donald Trump y alertaron sobre las consecuencias políticas, jurídicas y regionales del operativo militar llevado adelante en el país caribeño.
En el documento, los gobiernos firmantes señalaron que la intervención representa un quiebre de las normas básicas del derecho internacional y vulnera principios esenciales como la soberanía de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza. En ese sentido, remarcaron que ninguna circunstancia justifica acciones militares unilaterales ni la captura de autoridades de un Estado soberano.
El comunicado pone especial énfasis en tres ejes que, según los países firmantes, amenazan la estabilidad del continente: el uso de la fuerza como herramienta política, la afectación de la soberanía sobre los recursos naturales y la ruptura del consenso histórico que sostiene a América Latina y el Caribe como una zona de paz.
En ese marco, los gobiernos expresaron su rechazo explícito al “uso y la amenaza de la fuerza”, recordando que el respeto a la integridad territorial y a la autodeterminación de los pueblos constituye un principio innegociable del sistema internacional. Asimismo, advirtieron que la normalización de este tipo de intervenciones podría sentar un precedente peligroso para toda la región.
Además, el texto manifiesta una particular preocupación por eventuales intentos de “apropiación externa de recursos naturales”, al vincular directamente la intervención militar estadounidense con el interés estratégico sobre la riqueza energética de Venezuela. Para los firmantes, este aspecto agrava aún más la situación y refuerza la necesidad de una respuesta diplomática multilateral.
Otro de los puntos centrales del comunicado es la reafirmación del compromiso con una América Latina y el Caribe como región de paz. En ese sentido, los países subrayaron que la estabilidad regional solo puede sostenerse sobre la base de la no intervención, el diálogo político y el respeto mutuo entre los Estados.
Para los firmantes, la eventual caída del gobierno de Nicolás Maduro no puede derivar en un tutelaje externo ni en la imposición de soluciones foráneas. El documento sostiene que la crisis venezolana “debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas”, a través de un proceso político inclusivo y protagonizado por los propios venezolanos, sin injerencias externas de ningún tipo.
Asimismo, el bloque elevó un pedido urgente a los organismos internacionales, reclamando la intervención activa de las Naciones Unidas. En particular, exhortaron al secretario general de la ONU, António Guterres, a asumir un rol de mediación que permita desescalar la tensión y abrir canales de diálogo que eviten una mayor escalada del conflicto.
Al mismo tiempo, los seis países hicieron un llamado al resto de las naciones del continente para preservar la estabilidad regional y evitar que la crisis venezolana se expanda, generando un escenario de mayor confrontación política y militar en América Latina.
Esta postura conjunta marca un fuerte contraste con la adoptada por otros gobiernos de la región, como el de Argentina, que han mostrado sintonía con las acciones impulsadas por la Casa Blanca. En contraposición, el comunicado posiciona a España, Brasil y México como algunos de los principales detractores de la vía militar, reafirmando la centralidad de la negociación diplomática y del marco institucional de las Naciones Unidas como único camino para resolver la crisis.