Advierten que Argentina puede perder su lugar en la Antártida
Antártida y política científica

Advierten que Argentina puede perder su lugar en la Antártida

Militares, diplomáticos y científicos advierten que la decisión del gobierno de trasladar el Programa Antártico Argentino a Defensa y debilitar la labor científica puede poner en peligro la continuidad de la presencia nacional en el continente blanco al contravenir el espíritu del Tratado Antártico.
22/01/2026
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nbsp;El gobierno nacional avanzó con el traslado de la administración de las bases antárticas del ámbito de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) de Cancillería al Comando Conjunto Antártico (Cocoantar) del Ministerio de Defensa, lo que generó fuertes cuestionamientos desde sectores científicos, militares y diplomáticos por el potencial impacto sobre la presencia argentina en el continente blanco.

La preocupación se basa en que el Programa Antártico Argentino, cuya misión principal es coordinar investigación científica —incluyendo estudios sobre cambio climático, océanos y biología—, gestión ambiental y apoyo logístico a bases y refugios bajo el marco pacífico del Tratado Antártico, podría perder el enfoque científico que justifica la presencia nacional en la Antártida.

Fuentes consultadas señalaron que esta reorientación, catalogada por críticos como una “militarización libertaria” del programa, no responde a acuerdos previos internacionales que prohíben actividades militares en el continente y que Argentina ha respetado históricamente como parte de sus compromisos en el sistema del tratado.

Según las mismas fuentes, el avance del expediente de traspaso se produjo con rapidez puertas adentro de Cancillería, en medio de lo que algunos describieron como una crisis logística y operativa del Programa Antártico, que ya evidencia falta de medios, sobrecarga operativa y deterioro de infraestructura crítica.

Militares retirados involucrados en la situación manifestaron que el Comando Conjunto Antártico está “desfinanciado”, y advirtieron que la reciente reorganización ha generado dificultades en las tareas de apoyo a las bases científicas. Además, cuestionaron el proceso de licitación para adquisiciones y la redistribución de funciones que antes cumplían cuerpos científicos.

La falta de una estructura científica sólida afecta, según los denunciantes, la operativa de logística aérea y marítima: se mencionaron fallas mecánicas en aeronaves y el mal estado de pistas de aterrizaje en sectores como Río Grande y Marambio, lo que habría obligado a cancelar apoyos previstos y reprogramar vuelos de campaña.

Especialistas advierten que fortalecer la ciencia es clave para sostener la presencia argentina en la Antártida, dado que la continuidad de actividades científicas se encuentra en el corazón del Tratado Antártico, que Argentina integra desde 1959 y que exige el uso pacífico y científico del continente para justificar la ocupación de bases.

El trasfondo de estas críticas se enmarca en debates más amplios sobre el futuro del rol argentino en la Antártida, su legitimidad histórica como actor de más de un siglo de presencia científica y su capacidad de influencia en el sistema del Tratado Antártico, donde la combinación de diplomacia, ciencia y logística ha sido tradicionalmente el pilar de la política antártica nacional.

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