shuaia será sede durante febrero del evento religioso “Esperanza Ushuaia”, que contará con la presencia de Franklin Graham, uno de los referentes más influyentes del evangelicalismo conservador a nivel global. La actividad se realizará los días 14 y 15 de febrero en el Microestadio Municipal “Cochocho” Vargas y fue anunciada como abierta, gratuita y destinada a toda la familia.
Previo a las reuniones que se mantuvieron con autoridades municipales de Ushuaia, autoridades del Ministerio Evangélico de Billy Grahan habían sido recibidos en Casa Rosada por el presidente Javier Milei, el jefe de gabinete Manuel Adorni y la secretaría General de la Presidencia, Karina Milei en noviembre pasado.
La presencia de Franklin Graham en Ushuaia se amplifica con una verdadera campaña de difusión en radios, medios de comunicación digitales y redes sociales, conjuntamente con gigantografías en carteles municipales y en la totalidad de los colectivos en circulación de la UISE.
No obstante, la llegada del pastor Graham genera numerosos cuestionamientos. El predicador estadounidense es conocido por sus posturas públicas contra los derechos de la comunidad LGBT. En distintas declaraciones y textos oficiales de su ministerio, ha calificado la homosexualidad como una “abominación”, ha promovido las terapias de conversión y ha señalado al activismo por la diversidad sexual como parte de una agenda impulsada por Satanás.
Además, Graham es identificado como “el pastor de Donald Trump”. Ofició oraciones en las dos ceremonias de asunción presidencial del exmandatario y lo respaldó incluso tras el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Durante la campaña de 2016, pidió a sus seguidores que “se taparan la nariz y votaran” por Trump luego de la difusión del video de Access Hollywood.
La figura de Franklin Graham está estrechamente ligada a la historia de la Asociación Evangelística Billy Graham, fundada en 1950. El ministerio nació como una estructura para coordinar grandes campañas evangelísticas y con el tiempo se consolidó como una organización internacional con fuerte capacidad de influencia política y cultural. En Argentina, la BGEA cuenta incluso con una sede formal en la Ciudad de Buenos Aires.
Billy Graham, fallecido en 2018, fue una de las personalidades religiosas más influyentes del siglo XX. Conocido como “el pastor de los presidentes”, mantuvo una relación cercana con mandatarios como Richard Nixon, Bill Clinton y George W. Bush. Sin embargo, ese nivel de cercanía e influencia política convive con una mirada crítica sobre las posiciones de la familia Graham contra la diversidad sexual. Para sectores de la comunidad LGBT, la prédica de Billy Graham y, con mayor énfasis, la de su hijo Franklin que se presentará en Ushuaia, contribuyó a consolidar la alianza entre el evangelicalismo y la derecha política, transformándola en una fuerza activa contra los derechos sexuales y reproductivos. Según informes periodísticos internacionales, bajo el liderazgo de Franklin Graham el ministerio que lleva el nombre de su padre se convirtió en una plataforma central para ese activismo conservador.
A pesar de las críticas, Franklin Graham sostiene que sus declaraciones responden a una enseñanza cristiana tradicional y rechaza las acusaciones de discriminación. Afirma que ama a las personas LGBT, aunque insiste en que la Iglesia debe proclamar lo que considera “la verdad de Dios”, aun cuando resulte impopular. Por ejemplo, en el sitio web https://es.billygraham.org/ se explica: ¨En el mundo actual, casi todos los programas de televisión y todas las películas promueven la agenda LGBT. Hollywood, el gobierno norteamericano, nuestras escuelas, y ahora incluso muchas iglesias, intentan definir la verdad basándose en su opinión humana, misma que está caracterizada por el pecado. La generación Z no puede encontrar su verdad en Hollywood; la verdad solo se puede encontrar en la Palabra de Dios y a través de aquellos que la proclaman sin vergüenza¨, sostiene en la web oficial del Ministerio Graham.
Así, mientras Ushuaia se prepara para recibir un evento presentado como un mensaje de esperanza y encuentro comunitario, la presencia de Franklin Graham vuelve a poner en debate el rol de los liderazgos religiosos conservadores, su peso político y el impacto de sus discursos en una sociedad que reconoce legalmente los derechos de la diversidad sexual. Además, otra vez se pone en discusión la relación entre los Estados con iglesias y grupos religiosos.