sta vez no llegó un crucero antártico ni una delegación científica, sino un pastor evangélico de alto perfil político traído de Estados Unidos con más cercanía al mandatario Trump. Franklin Graham, figura emblemática del evangelicalismo conservador global y socio habitual de campañas republicanas, encabezará un evento local que, según promocionan, es pura “esperanza”.
Y aunque “Esperanza Ushuaia” suena convincente en cartel, lo cierto es que curiosamente se parece a una clínica de marketing político. La presencia del pastor no es un dato azaroso: ocurre justo cuando la Provincia atraviesa tensiones institucionales por la intervención del estratégico Puerto de Ushuaia y la cada vez más visible sintonía entre la Casa Rosada y Washington.
Quizá el plan sea doble: si la diplomacia falla, predicar funciona. Después de todo, nada une más que una multitud aplaudiendo bajo un mismo acorde… aunque sea más por espectáculo que por convicción.