iempre hubo colaboracionistas. Trabajan con los ocupantes y ordenan el clima para que nada incomode. Ahora también. No inventan nada: actualizan. Distracción prolija. Para ellos, todo lo norteamericano es normal. Ingenuo. Disney con uniforme. Soldaditos, bases, pastores trumpistas y senadores turistas: gente buena que pasa.
El problema empieza acá. Difunden fotos del Saint Christopher para probar que el puerto está mal. El mismo problema se mira con distinta vara: alarma la infraestructura portuaria, tranquiliza la desinversión en las rutas. Colaboran gestionando el discurso.
Conspiran, claro. Pero contra el lugar donde viven. Es la lógica que explicó los sobreprecios de Libra y ANDIS como “errores administrativos con sensibilidad social”. Errores caros, pero empáticos.
Justifican salmoneras, cierres de fábricas, arancel cero a celulares y la intervención del puerto.
El puerto es el mismo. Ahora es confiable. Cambió el relato. Fueguinos por conveniencia. Contra la tierra que los vio nacer.