rgentina avanza en una nueva etapa del proyecto para instalar una estación terrena satelital en la Base Antártica Belgrano II, una iniciativa estratégica que permitirá ampliar las capacidades nacionales de control, seguimiento y descarga de datos de misiones espaciales desde el continente antártico. Se trata de la tercera estación de este tipo que la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) emplazará en territorio antártico.
El proyecto es desarrollado por la CONAE en conjunto con la empresa VENG, y forma parte del plan de fortalecimiento de la infraestructura espacial argentina, con foco en mejorar la cobertura de satélites de observación de la Tierra. La ubicación de la estación en Belgrano II resulta clave por su posición geográfica, que permite ampliar las ventanas de contacto con satélites en órbitas polares.
En el marco de esta nueva fase, personal técnico de la CONAE y de VENG se encuentra viajando hacia la Antártida a bordo del rompehielos ARA Almirante Irízar, como parte de la Campaña Antártica de Verano. El traslado del equipamiento y de los especialistas es un paso central para avanzar con las tareas de instalación y puesta en marcha del sistema.
La estación terrena estará destinada a recibir, almacenar y transmitir información proveniente de satélites nacionales, lo que permitirá optimizar la gestión de datos utilizados en áreas como monitoreo ambiental, control de recursos naturales, emergencias, ciencia y tecnología. Además, su funcionamiento contribuirá a reducir la dependencia de estaciones ubicadas fuera del país.
Desde la CONAE destacaron que esta infraestructura refuerza el desarrollo soberano de capacidades espaciales y consolida la presencia argentina en la Antártida a través de proyectos científicos y tecnológicos de largo plazo. La estación se integrará a la red nacional de estaciones terrenas que operan en distintos puntos del país.
La Base Belgrano II, una de las más australes del sistema antártico argentino, ofrece condiciones estratégicas para este tipo de instalaciones, pese a las dificultades logísticas y climáticas que implica su emplazamiento. El despliegue del proyecto requiere una planificación precisa y el trabajo coordinado entre distintos organismos del Estado.
La iniciativa se suma a otros desarrollos impulsados por Argentina en el continente blanco, donde la investigación científica, la tecnología y la logística cumplen un rol central en la política antártica nacional. En este sentido, la instalación de la nueva estación terrena no solo amplía capacidades operativas, sino que también refuerza la presencia permanente del país en una región clave desde el punto de vista geopolítico y científico.
Con este avance, Argentina consolida su posicionamiento en materia espacial y antártica, integrando conocimiento, infraestructura y soberanía tecnológica en uno de los territorios más desafiantes del planeta.