Avanza el cierre técnico de pozos agotados
Hidrocarburos y ambiente

Avanza el cierre técnico de pozos agotados

En el marco del acuerdo entre YPF y Terra Ignis, la Provincia supervisa el abandono definitivo de pozos sin productividad. El objetivo es ordenar la actividad hidrocarburífera, reducir pasivos ambientales y fortalecer los yacimientos con potencial.
10/02/2026
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l cierre técnico de pozos hidrocarburíferos que ya cumplieron su vida útil avanza en la provincia como parte de una estrategia orientada a ordenar la actividad, reducir riesgos ambientales y optimizar los recursos productivos. El proceso se desarrolla en el marco del acuerdo operativo entre YPF y la empresa provincial Terra Ignis, bajo la fiscalización permanente de la Secretaría de Hidrocarburos.

Lejos de ser una tarea menor, el abandono definitivo de pozos agotados constituye una etapa clave dentro del ciclo hidrocarburífero. Cuando un pozo deja de ser productivo, no puede permanecer inactivo sin control, ya que representa un potencial riesgo ambiental y operativo. Por ese motivo, el cierre técnico se presenta como una condición necesaria para garantizar una explotación responsable y sostenible.

La directora de Fiscalización de las Operaciones Hidrocarburíferas, Ana Laura López, explicó que el abandono de pozos permite asegurar las instalaciones, proteger el ambiente y concentrar los esfuerzos en aquellos yacimientos que aún presentan posibilidades de desarrollo. Según detalló, se trata de un proceso planificado que forma parte del ordenamiento general de la actividad energética.

El procedimiento de cierre técnico implica una serie de tareas específicas destinadas a garantizar el sellado definitivo del pozo en distintos niveles. Entre ellas se incluyen trabajos de punzado, cementaciones y verificaciones técnicas que aseguran el aislamiento total de las formaciones productivas. El proceso culmina con el cierre en superficie, dejando el pozo en condiciones ambientales adecuadas y sin posibilidad de migración de fluidos.

“No es un simple retiro, es un proceso controlado”, remarcó López, al destacar que cada etapa es supervisada para asegurar el cumplimiento de las normativas vigentes. La fiscalización provincial cumple un rol central en este esquema, garantizando que los trabajos se realicen con los estándares técnicos y ambientales exigidos.

El plan en marcha contempla el cierre de 107 pozos que ya no registran productividad. Muchos de ellos forman parte de pasivos ambientales históricos acumulados a lo largo de décadas de explotación. Su abandono definitivo no solo reduce riesgos, sino que también contribuye a una gestión más ordenada del territorio y de los recursos naturales.

En paralelo al cierre de pozos agotados, se lleva adelante la evaluación y posible reactivación de otros que aún presentan potencial de mejora productiva. La lógica es clara: abandonar los pozos que ya no producen para sostener y fortalecer aquellos que todavía pueden aportar al sistema energético provincial.

Las tareas involucran a distintas empresas de servicios, todas con mano de obra local, lo que permite sostener empleo en el sector. YPF asume la responsabilidad operativa del proceso, mientras que la Provincia ejerce el control y seguimiento permanente de los trabajos.

Desde la Secretaría de Hidrocarburos subrayan que el abandono responsable de pozos es tan importante como la perforación o la producción. Se trata de una condición indispensable para una actividad hidrocarburífera ordenada, segura y sostenible en el tiempo, que combine desarrollo productivo con cuidado ambiental y planificación de largo plazo.

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