n avión civil privado aterrizó por primera vez en la Base Antártica Conjunta Petrel tras despegar desde Ushuaia, en una operación que sus protagonistas definieron como el resultado de años de planificación. El piloto Roberto Valdés relató los detalles del vuelo y confirmó que la iniciativa forma parte de un proyecto que comenzó a gestarse en 2017.
“Es un proyecto que lo tenemos en la cabeza desde el año 2017, 2018. Hemos presentado varios proyectos a nivel provincial, nacional, al respecto”, explicó Valdés, quien realizó la travesía junto a Edelio Mella. Según detalló, el objetivo inicial fue estudiar las condiciones meteorológicas y operativas antes de avanzar con un aterrizaje efectivo.
Previo al vuelo definitivo, realizaron ensayos parciales y adquirieron una aeronave Beechcraft B200, equipada para operar en pistas no convencionales y con autonomía suficiente para cubrir el trayecto. “Terminamos comprando un avión B200, que es un avión ideal para este tipo de operaciones, en pistas que no son de grava, con largo alcance y buena autonomía”, precisó.
La planificación incluyó una semana de coordinación con el área meteorológica antártica. “Estuvimos una semana en comunicación con la gente de Marambio, particularmente con Noemí Troche, que es la meteoróloga que encabeza el tema de meteorología ahí en la Antártida. Ella nos fue informando sobre las condiciones y el pronóstico para poder planificar el vuelo”, señaló.
El trayecto presentó dificultades por fuertes vientos en contra. “Tuvimos un viento inusual de frente de más de 100 nudos, que son 180 kilómetros por hora, y por eso demoramos unas 3 horas y 54 minutos en llegar a la zona de la península”, describió. Tras sobrevolar Marambio, la aeronave se dirigió hacia Petrel, donde permanecieron varias horas antes de emprender el regreso, que demandó poco más de dos horas.
Valdés destacó el estado actual de la infraestructura en la base. “La pista tiene 1200 metros y 25 metros de ancho apisonada en este momento, y están haciendo un trabajo de ampliación. La van a dejar con 40 metros de ancho, después para que pueda operar el Hércules también”, afirmó. Según indicó, la inversión en Petrel permitirá consolidarla como un punto logístico de relevancia en el corto plazo.
El piloto sostuvo que la experiencia significó la concreción de un objetivo largamente esperado. “Fue un sueño cumplido. Estamos con Osvaldo hace muchos años pensando en esto. Poder ser el primer avión civil en aterrizar en Petrel tiene un significado enorme para nosotros”, expresó.
En cuanto a los próximos pasos, adelantó que cuentan con autorización para realizar vuelos de estudio y capacitación durante este año. “Tenemos un permiso para un estudio y capacitación. Vamos a hacer por lo menos uno o dos vuelos más este año y seguir en esa línea”, señaló. A futuro, no descartó ampliar el alcance de las operaciones. “Podemos llevar entre cinco y seis pasajeros, sacar asientos para transportar carga o incluso certificar el avión para traslado sanitario. También, quién dice, se puede llegar a pensar en algo de turismo”, agregó.
Valdés remarcó además el acompañamiento institucional recibido. “Esto fue posible gracias a la gente de Ingeniería del Ejército en Petrel, a la Fuerza Aérea, a la Armada y al Estado Mayor Conjunto. Hay una apertura nueva respecto a estos proyectos”, afirmó.
El aterrizaje marca un antecedente en la aviación civil antártica desde la capital fueguina y abre un escenario de análisis sobre el desarrollo de nuevas alternativas logísticas hacia el sector argentino del continente blanco.