El destino del sable corvo marcó el acto sanmartiniano
Homenaje al Libertador

El destino del sable corvo marcó el acto sanmartiniano

Durante el acto por el aniversario del nacimiento del General José de San Martín en Ushuaia, el presidente de la Asociación Cultural Sanmartiniana resaltó la decisión de la UNTDF de nombrar su campus en honor al Libertador, valoró la donación de un libro histórico y opinó sobre el Instituto Nacional Sanmartiniano y el destino del sable corvo.
26/02/2026
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a conmemoración por el aniversario del nacimiento del General José de San Martín en Ushuaia volvió a reunir a la Asociación Cultural Sanmartiniana en la Plaza San Martín. En su vigésimo segundo acto consecutivo, la entidad sostuvo la tradición iniciada hace 23 años. “Este es el 22º acto que realizamos por el nacimiento del Libertador. Cuando nos fundamos decidimos empezar a hacer la ceremonia porque acá no se hacía”, recordó su presidente, Guillermo Llorente.

Más allá de la continuidad del homenaje, Llorente destacó dos gestos que consideró valiosos en el plano local. Uno de ellos fue la decisión de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego de imponer el nombre del General José de San Martín a su campus. “Todo el mundo habla de San Martín, pero nadie hace nada. Que una universidad le coloque el nombre del General San Martín a su campus me pareció muy positivo”, sostuvo. También valoró la donación de un libro antiguo sobre el prócer por parte de un vecino de la ciudad. “No son gestos normales para esta época. Que un vecino done un libro para que otro profundice su conocimiento del Libertador es algo que decidimos destacar”, expresó.

Sin embargo, el eje más enfático de sus declaraciones estuvo vinculado al destino del sable corvo de San Martín. “Mi opinión es que el sable debe estar en el Museo Histórico Nacional”, afirmó de manera categórica. Para fundamentar su postura, repasó el recorrido histórico de la pieza. Recordó que el general lo donó a Juan Manuel de Rosas y que, tras la muerte de éste, el sable quedó en manos de Nepomuceno Terrero. Posteriormente, el director del Museo Histórico Nacional gestionó su incorporación definitiva al patrimonio público.

“El sable que liberó a América del Sur no puede ser propiedad de una familia sino de todos los argentinos”, señaló Llorente. Según explicó, a partir de esa gestión el objeto fue enviado al presidente de la Nación y destinado al Museo Histórico Nacional por decreto, donde permaneció desde fines del siglo XIX hasta la década de 1960.

También hizo referencia a los episodios de robo ocurridos en 1965 y 1967, que derivaron en su custodia por parte del Regimiento de Granaderos a Caballo. A su entender, esa etapa respondió a un contexto específico, pero no altera el fundamento histórico de su pertenencia institucional. “El museo es un museo, el regimiento es un regimiento. Son cosas distintas”, expresó, al diferenciar el ámbito histórico-patrimonial del militar.

Para Guillermo Llorente, el Museo Histórico Nacional reúne el contexto adecuado para la exhibición del sable junto a otros objetos originales del Libertador, permitiendo una lectura integral de su legado. En ese sentido, consideró que el debate no debería reducirse a disputas coyunturales sino sostenerse en criterios históricos y patrimoniales.

En paralelo, Llorente se refirió a la situación del Instituto Nacional Sanmartiniano. “Como el Instituto fue creado por ley, el Poder Ejecutivo lo quiso disolver por decreto y no pudo. Lo quiso transformar en museo y no pudo. El problema es que no nombró autoridades”, indicó, al señalar la falta de designación formal de su conducción. El acto cerró con la reafirmación del compromiso de la asociación de continuar promoviendo actividades durante el año para difundir la vida y la obra de San Martín en la comunidad fueguina, en un contexto donde el debate sobre los símbolos históricos vuelve a ocupar espacio público.

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