as actividades por el aniversario de la guerra de Malvinas en Tierra del Fuego volverán a reunir a autoridades nacionales, dirigentes políticos y excombatientes en actos que combinan conmemoración y posicionamiento político, en un contexto donde desde el gobierno provincial buscan ampliar el eje del debate y sostener el reclamo de soberanía durante todo el año.
El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de la provincia, Andrés Dachary, confirmó que “la vicepresidenta va a estar participando de la vigilia en la ciudad de Río Grande y posteriormente del acto del 2 de abril en Ushuaia”, y señaló que también “es muy probable que el gobernador de la provincia de Buenos Aires esté presente, aunque todavía no está confirmado”. En ese sentido, destacó que “es importante que figuras nacionales de este nivel estén presentes por la importancia que tiene la fecha”.
Más allá de la agenda de actividades, Dachary planteó que el principal desafío es sostener la cuestión Malvinas durante todo el año. “Lo que hay que romper es con esto de pensar Malvinas solamente un 2 de abril”, afirmó, y remarcó que “el desafío enorme que tenemos en materia política es que Malvinas sea un tema de los 365 días del año”.
El funcionario vinculó esa necesidad con un contexto internacional que, según describió, cambió profundamente en los últimos años. “El mundo ha cambiado, las reglas con las cuales nos movíamos se han modificado”, sostuvo, y advirtió que “cada vez se aleja más del derecho internacional y volvimos a una lógica de conflictos, a una especie de ley de la selva”.
En ese escenario, consideró necesario revisar la estrategia argentina en relación a la soberanía. “Cómo replantear la estrategia es un momento súper importante”, indicó, y planteó la necesidad de aprovechar instancias como el Observatorio Malvinas para fortalecer la discusión.
Dachary también se refirió a los avances británicos en las islas y a la respuesta provincial frente a estas situaciones. “Cada vez que hay una noticia de estas características, como la ampliación de infraestructura o la explotación de recursos, la provincia interviene”, explicó, y detalló que “lo que hacemos es una intimación directa a las empresas que están involucradas por no acatar las normativas”.
Sin embargo, advirtió que la falta de acción a nivel nacional limita ese tipo de intervenciones. “Lo ideal es actuar de la mano con el gobierno nacional, pero hasta el momento no ha sucedido”, señaló, y agregó que “hay una inacción en estas materias que genera discrepancias profundas”.
El funcionario también cuestionó decisiones en política exterior que, según planteó, pueden afectar el respaldo internacional al reclamo argentino. “Hay temas que son sumamente sensibles y están vinculados a Malvinas, como Cuba y Palestina”, sostuvo, y explicó que “quitar apoyos o modificar posiciones puede implicar perder aliados históricos en organismos internacionales”.
En esa línea, advirtió que “una abstención de países que históricamente apoyaron a Argentina sería un desastre diplomático”, y consideró que el contexto actual obliga a revisar las relaciones internacionales en función del reclamo de soberanía.
Dachary también señaló que existen cuestiones pendientes desde hace décadas que siguen condicionando la política sobre Malvinas. “Los acuerdos de Madrid 1 y 2 nunca fueron tratados en el Congreso y son los que hoy rigen la relación con el Reino Unido”, afirmó, y los definió como “uno de los mayores retrocesos en términos de soberanía”.
El análisis del funcionario incluyó además una mirada geopolítica más amplia, en la que vinculó la cuestión Malvinas con otros territorios estratégicos. “Antártida es el último bastión del derecho internacional”, indicó, y explicó que la provincia tiene un rol central en ese esquema, tanto por jurisdicción como por ubicación.
En ese sentido, remarcó la importancia de Tierra del Fuego en el escenario global. “Tiene una centralidad excluyente por su ubicación geográfica en la conexión bioceánica entre el Atlántico Sur y el Pacífico”, sostuvo, y agregó que estos factores “trascienden ampliamente lo provincial y lo nacional”.
Finalmente, insistió en que el contexto internacional actual obliga a replantear las políticas vinculadas a la soberanía. “Estamos en un mundo donde las reglas están cambiando y eso impacta directamente en cómo se aborda la cuestión Malvinas”, afirmó, y concluyó que “es un momento clave para discutir una estrategia de fondo que no se limite a una fecha, sino que sea permanente”.