l crecimiento del trail running en Ushuaia convive con una realidad marcada por el esfuerzo individual de los atletas, que logran resultados de alto nivel en competencias internacionales mientras sostienen múltiples trabajos para poder entrenar, competir y financiar una actividad que demanda cada vez más recursos.
En ese contexto, el atleta fueguino Franco Isorna se impuso en una exigente prueba de 130 kilómetros en montaña, un recorrido que no solo implica distancia, sino también condiciones extremas. “El recorrido lo terminé en alrededor de 13 horas 20 minutos, cruzando montaña, pasando por turba, barro y terrenos muy duros”, explicó, y detalló que la carrera incluyó “casi 5.000 metros de desnivel”, lo que equivale a subir varias veces puntos emblemáticos de la ciudad. “Muchas veces estás colgado de árboles para poder bajar ciertos sectores”, agregó, al describir la complejidad técnica del circuito.
El resultado, que lo posiciona entre los mejores, no fue improvisado. “Empecé a entrenar fuerte hace tres años y hace dos que me lo tomo como un profesional”, sostuvo, aunque aclaró que lo hace sin contar con las condiciones de un atleta profesional. “Entreno como entrenan los profesionales, pero siendo no-profesional, trabajando en el día a día”, explicó.
Su recorrido deportivo tiene raíces en distintas disciplinas, pero siempre con una lógica de compromiso total. “Siempre fui muy activo, hice rugby, esquí, bici, y todo lo que hice me lo tomé como un profesional”, señaló. El salto al trail se dio cuando su entorno empezó a detectar su potencial. “Mi profe me dijo ‘estás para algo grande’, y ahí empezamos a apuntar a las ultras”, recordó.
La evolución fue rápida. En su primera experiencia en este tipo de competencias terminó quinto, y al año siguiente logró el primer puesto. “Después de esa carrera se me metió en la cabeza que quería ganar”, afirmó, y dejó en claro el nivel de compromiso que asumió para lograrlo. “Le pegué a todos los entrenamientos, no me fui de vacaciones, hice muchos sacrificios. Todas mis vacaciones fueron corriendo”, sostuvo.
Ese nivel de disciplina se tradujo en resultados incluso frente a atletas con mayor estructura. “Arriba hay corredores de renombre, con auspiciantes, que se dedican solo a esto”, señaló, y contrastó esa realidad con la propia. “Soy un simple mortal que tiene cuatro laburos y un montón de responsabilidades”, afirmó.
La rutina diaria de Isorna refleja esa combinación entre alto rendimiento y vida laboral. Por la mañana, trabaja paseando perros en la montaña, una actividad que integra a su entrenamiento. “Tengo unos 25 perros y organizo las salidas según el entrenamiento que me toque”, explicó, detallando que algunos recorridos pueden alcanzar hasta 40 kilómetros.
Por la tarde, se desempeña en un programa con personas con discapacidad, donde también mantiene una actividad física constante. “Estamos siempre en movimiento, caminando, subiendo a la montaña, y eso suma como entrenamiento”, indicó. A eso se suma su trabajo como entrenador y otras actividades vinculadas al turismo. “Todos mis trabajos me permiten estar activo, y eso en las ultras suma muchísimo”, explicó.
Sin embargo, el principal desafío no es solo físico, sino económico. “Cualquier cosa suma”, afirmó al referirse a la posibilidad de recibir apoyo, y detalló el nivel de gasto que implica competir. “Solo en alimentación para una carrera gasté casi 500 mil pesos”, señaló, en referencia a geles, hidratación y suplementos necesarios para sostener el esfuerzo durante horas.
El equipamiento también representa un costo constante. “Las zapatillas duran 600 kilómetros, menos de un mes o dos”, explicó, lo que implica una renovación permanente. A esto se suma el costo de inscripción en las competencias. “La inscripción sale 600 mil pesos y la tengo que pagar yo”, afirmó.
En ese sentido, planteó una crítica directa a la falta de acompañamiento. “Hay deportistas que le están ganando a profesionales haciéndolo a puro pulmón”, sostuvo, y consideró que los resultados deberían traducirse en algún tipo de respaldo. “Es hora de que no tengamos que pagarnos las inscripciones”, afirmó.
Pese a ese escenario, el atleta destacó el valor simbólico de lo que representa competir. “Todo el tiempo estoy pensando en que estoy representando a mi provincia”, señaló, y remarcó que esa motivación es clave para sostener el esfuerzo. “Si a uno le va bien, le va bien a todos”, afirmó.
También puso en valor el potencial del territorio para el desarrollo de la disciplina. “Ushuaia es un paraíso para este deporte”, aseguró, y explicó que la geografía local permite entrenar en condiciones únicas. “Acá estás todo el tiempo subiendo y bajando, aunque no te des cuenta”, indicó.
De cara al futuro, Isorna ya proyecta nuevos desafíos, con la mira puesta en competencias internacionales de mayor nivel. “Vamos a subir varios escalones más”, adelantó, y sostuvo que continuará con el mismo enfoque. “Todo lo que pueda ajustar, lo voy a ajustar”, afirmó.
Finalmente, insistió en la necesidad de acompañar el crecimiento del trail en la provincia. “Tenemos una ciudad que podría ser cuna del trail”, sostuvo, y planteó que los resultados actuales deberían ser un punto de partida. “Estaría bueno que haya más apoyo y que esto siga creciendo”, concluyó.