Impulsan campaña para reducir colillas
Conciencia ambiental

Impulsan campaña para reducir colillas

En el Día Mundial sin Tabaco, una campaña reforzó la iniciativa “Marzo sin Colillas” y volvió a poner en agenda el impacto ambiental de los residuos del cigarrillo. La acción advirtió sobre la falta de controles y la escasa implementación de medidas, y planteó la necesidad de fortalecer políticas públicas junto con la concientización ciudadana.
01/04/2026
L

a contaminación por colillas de cigarrillos se consolidó como una problemática ambiental persistente en las ciudades, impulsada por hábitos culturales arraigados y la falta de infraestructura adecuada para su disposición. En ese contexto, distintas iniciativas buscan visibilizar el impacto de estos residuos y promover cambios en la conducta social.

En ese marco, Maia Muriel, referente ambiental e impulsora de ‘Marzo Sin Colillas’, explicó que “hoy estamos justamente dándole potencia a lo que es la campaña”, y remarcó que la iniciativa se apoya en la concientización sobre un residuo muchas veces minimizado. En ese sentido, advirtió que “se venden diariamente 15 millones de cigarrillos, de los cuales 10 millones quedan y se desechan en el medio ambiente”, lo que evidencia la magnitud del problema.

La referente ambiental subrayó que el foco está puesto en modificar conductas cotidianas. “Un llamado a la comunidad que fuma a tener conciencia sobre que las colillas sí son residuos y la correcta gestión que tenemos que hacer de este residuo”, expresó, al tiempo que insistió en que se trata de un material “altamente contaminante”.

En relación al marco normativo, recordó que existe legislación vigente que prohíbe esta práctica. “Ya existe la ordenanza que fue impulsada en Ushuaia en donde está la prohibición de arrojar colillas de cigarrillos”, señaló, aunque aclaró que su objetivo principal no es sancionar sino generar conciencia: “no es que va a haber una persona al lado diciéndote que no debés hacerlo, lo que trae es la concientización”.

Uno de los datos más relevantes tiene que ver con el impacto ambiental directo. “Una sola colilla te puede contaminar hasta 50 litros de agua potable”, afirmó Muriel, y agregó que muchas veces estos residuos “se arrojan a las alcantarillas, que va directo al mar”, agravando su efecto sobre los ecosistemas.

La problemática, sin embargo, no se limita a lo individual. Para Muriel, la solución requiere un abordaje integral. “Creo que son varias acciones en conjunto, principalmente la educación en cuanto a esto”, sostuvo, y planteó la necesidad de fortalecer políticas públicas que articulen salud y ambiente.

En esa línea, cuestionó la falta de acompañamiento institucional. “Hace siete años que por lo menos lo venimos haciendo y creo que falta un montón todavía de acompañamiento a nivel público”, afirmó, en referencia a la continuidad de la campaña impulsada desde la ciudadanía.

También señaló falencias en la implementación de medidas concretas. “Dentro de esta misma ordenanza está la cuestión de colocar colilleros en la vía pública, eso todavía no se controla ni se solicita”, explicó, dejando en evidencia la brecha entre la normativa y su aplicación efectiva.

Como alternativa, destacó acciones impulsadas desde la comunidad. “Nosotros impulsamos este canje por colillas, que invitamos a toda la comunidad a sumarse ofreciendo algo a cambio”, indicó, y valoró la participación de organizaciones: “este año se suma Club Las Águilas, que es otra fundación sin fines de lucro”.

Finalmente, insistió en la necesidad de ampliar el compromiso social e institucional. “Hay varias posibles acciones que se pueden llevar adelante”, señaló, y concluyó que la clave está en sostener el trabajo colectivo para reducir un residuo que, aunque pequeño, tiene consecuencias ambientales significativas.

Cuál es tu opinión sobre la nota?
  • Me interesó
    100%
    1 voto
  • No me interesó
    0%
    0 votos