a pobreza en Tierra del Fuego alcanzó al 22,6% de la población durante el segundo semestre de 2025, según datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El registro equivale a 41.436 personas en el conglomerado Ushuaia-Río Grande y posiciona a la provincia entre las de menor incidencia dentro de la región patagónica.
El indicador mostró una variación leve respecto del semestre anterior, con un incremento de 0,3 puntos porcentuales. Sin embargo, la comparación interanual evidencia una mejora significativa: la pobreza cayó 9,2 puntos en relación con el mismo período de 2024, reflejando una reducción marcada en los niveles de vulnerabilidad social.
A nivel regional, la Patagonia registró un 25,4% de su población bajo la línea de pobreza, lo que representa unas 290.632 personas. En tanto, la indigencia alcanzó al 4,0%, equivalente a 45.444 habitantes que no logran cubrir una canasta básica alimentaria.
El desglose por conglomerados urbanos permite dimensionar la situación en distintos puntos del sur del país. En Comodoro Rivadavia-Rada Tilly se contabilizaron 70.384 personas pobres; en Neuquén-Plottier, 73.358; en Río Gallegos, 31.686; y en Rawson-Trelew, 50.707. Por su parte, Viedma-Carmen de Patagones registró 23.061 personas en esa condición. Dentro de ese mapa, Ushuaia-Río Grande presenta uno de los niveles más bajos en términos relativos.
En cuanto a la indigencia, los datos también ubican a Tierra del Fuego en una posición comparativamente favorable, aunque con cifras relevantes: 7.803 personas no alcanzan a cubrir sus necesidades alimentarias básicas. En la región, los valores más altos se observaron en Comodoro Rivadavia-Rada Tilly (11.108 personas) y Rawson-Trelew (9.118).
El informe oficial confirma una tendencia heterogénea en la Patagonia, donde conviven mejoras interanuales con persistentes niveles de pobreza estructural. En este escenario, Tierra del Fuego aparece con indicadores más moderados, aunque todavía con más de una quinta parte de su población afectada por la pobreza.
Los datos reflejan, además, el impacto de las condiciones económicas generales y la evolución del ingreso de los hogares, variables clave para explicar tanto la reducción interanual como la estabilidad reciente de los indicadores. El desafío, coinciden especialistas, sigue siendo sostener la mejora en el tiempo y reducir las brechas sociales en un contexto aún marcado por la desigualdad.