a vigilia y los actos por el 2 de abril en Río Grande volvieron a consolidarse como un punto de referencia nacional en torno a la causa Malvinas, pero también como escenario de definiciones políticas en un contexto de fuerte tensión económica y social. La presencia de dirigentes de distintos puntos del país reavivó el debate sobre el rol de la política en la construcción de soberanía y el futuro del escenario nacional.
En ese marco, el intendente de Río Grande, Martín Pérez, valoró la participación de referentes políticos en la provincia y destacó especialmente la figura del gobernador bonaerense Axel Kicillof. “Creo que es una persona que está preparada y tiene toda la fuerza para afrontar la conducción del peronismo que viene”, sostuvo, y fue más allá al afirmar que “tiene la capacidad para ser el presidente de todos los argentinos”.
Pérez remarcó que la presencia de dirigentes nacionales en Tierra del Fuego no es un dato menor. “Es muy valioso que vengan a ver y a conocer qué significa vivir en estas latitudes”, señaló, y consideró que ese contacto directo permite comprender la dimensión de la causa Malvinas y su vínculo con la soberanía.
En esa línea, destacó el perfil político del mandatario bonaerense. “Me encontré con una persona que sabe lo que significa la Patagonia, que comprende profundamente el sentir nacional que se vive acá”, afirmó, y vinculó ese conocimiento con la capacidad de proyectar un liderazgo nacional.
El intendente también planteó que la discusión sobre Malvinas debe ir más allá de la conmemoración. “Hoy estamos convocados a pensar el futuro de la causa Malvinas, de la soberanía en el Atlántico Sur y en la Antártida”, expresó, al tiempo que sostuvo que el desafío es mantener el tema en agenda durante todo el año.
En ese sentido, subrayó el carácter particular que tiene la fecha en la provincia. “Para nosotros es una fecha muy especial, muy emotiva, donde todo el pueblo abraza a los veteranos”, indicó, y destacó que en Tierra del Fuego la causa “se vive todo el año”, a diferencia de lo que ocurre en otras regiones del país.
Sin embargo, Pérez también introdujo una fuerte crítica al rumbo del Gobierno nacional. “Estamos frente a un modelo de apertura indiscriminada de importaciones y destrucción de la industria nacional”, advirtió, y vinculó esas políticas con el impacto directo en la provincia.
El intendente detalló las consecuencias en el plano local. “Se perdieron 10.000 puestos de trabajo en el sector privado en los últimos dos años”, afirmó, y agregó que “la actividad industrial en Río Grande está desplomada”, en un contexto marcado por la caída del consumo a nivel nacional.
Además, cuestionó el posicionamiento internacional del Ejecutivo. “Se ha tomado una decisión de alineamiento que se contrapone a la diplomacia que históricamente sostuvo la Argentina”, señaló, y consideró que eso representa “un golpe muy duro para la causa Malvinas”.
En ese contexto, insistió en la necesidad de fortalecer una mirada estratégica hacia el futuro. “La discusión no es solo sobre lo que pasó en 1982, sino sobre cómo vamos a ejercer plenamente nuestra soberanía”, planteó.
Por otra parte, el intendente se refirió a una obra clave que se está desarrollando en la ciudad para consolidar el trabajo de memoria. Se trata de un espacio permanente que reemplazará la tradicional carpa de la vigilia. “Va a ser un faro malvinizador que nos permita trabajar todo el año”, explicó, y agregó que el objetivo es generar un ámbito para la formación, el debate y la construcción de pensamiento en torno a la soberanía. “Tenemos que preguntarnos qué pasa el 3 de abril”, sostuvo Pérez, al señalar la necesidad de sostener el tema más allá de la fecha conmemorativa.
Remarcó la importancia del próximo escenario electoral. “Va a ser muy importante lo que decidamos, porque después los trabajadores terminan pagando las consecuencias de este modelo”, advirtió, y planteó la necesidad de “repensar el futuro y cambiar el rumbo de la historia”.