Cuestionan la falta de planificación integral de Ushuaia
Turismo y desarrollo urbano

Cuestionan la falta de planificación integral de Ushuaia

Advierten que el crecimiento urbano sin criterios claros, la presión sobre áreas naturales y la ausencia de un modelo de desarrollo definido afectan el posicionamiento del destino, generan desequilibrios en la oferta turística y ponen en tensión la identidad de la ciudad.
13/04/2026
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l crecimiento de Ushuaia, su perfil turístico y el modelo de desarrollo urbano volvieron a quedar en el centro del debate, en un contexto marcado por la expansión inmobiliaria, la presión sobre los entornos naturales y la falta de planificación a largo plazo. En ese escenario, se advirtió sobre el riesgo de perder identidad y de comprometer el principal activo de la ciudad: su atractivo turístico.

En ese marco, el especialista en turismo Julio Lovece planteó una mirada crítica sobre el presente y el futuro de la ciudad. “Hemos mejorado muchísimo respecto a lo que era la Ushuaia de los años 70 y 80, hoy tenemos cosas que en esa época eran impensadas”, sostuvo, aunque advirtió que el problema actual es otro: “entramos en una etapa en la que debemos mirar con mucha más seriedad y con mucha más planificación hacia dónde queremos ir”.

Uno de los ejes centrales de su planteo estuvo vinculado a la falta de definición sobre el perfil turístico. “Cuando hablamos de Ushuaia como destino turístico estamos hablando de un imaginario muy grande”, explicó, y remarcó que “nosotros no tenemos un atractivo singular como pueden ser las Cataratas o el Glaciar Perito Moreno, nosotros vendemos un imaginario, que es el fin del mundo”. En ese sentido, advirtió sobre una contradicción estructural: “lo peor que se puede hacer en cualquier destino turístico es no ofrecer lo que se está vendiendo”.

En esa línea, alertó sobre la presión sobre entornos naturales que podrían ser clave para diversificar la oferta turística. “Nos encontramos cada vez con más alambrados en lugares que deberían estar reservados como potencial turístico por su singularidad paisajística”, señaló, y ejemplificó que “en la zona de San Pablo o Yeguín cada vez hay más casas y cada vez es más difícil acceder a la costa”.

Según explicó, esto responde a la falta de planificación. “Esa ausencia de control y de horizonte que diga acá sí y acá no atenta contra un potencial turístico que a la larga nos va a costar muchísimo”, afirmó, y agregó que mientras algunos circuitos están saturados, “otros lugares están subexplotados y mal planificados”.

El análisis también incluyó una mirada sobre la identidad de la ciudad y su transformación en los últimos años. “Ushuaia ha perdido gran parte de su identidad”, sostuvo, y explicó que el turismo se apoya en dos pilares fundamentales: “el ambiente, que es lo que vendemos, y la cultura, que es lo que fortalece la identidad”. Sin embargo, advirtió que “históricamente en Ushuaia ambos aspectos han sido subestimados”.

En ese contexto, cuestionó la falta de debate. “Todo este proceso que otros países discutieron hace 20 o 30 años, nosotros lo estamos esquivando”, señaló, y agregó que “cada vez que intentamos hablar de estos temas es como esconder la basura debajo de la alfombra”.

Uno de los puntos más críticos de su planteo estuvo vinculado al crecimiento urbano y la expansión de edificios. “Yo creo que en gran medida no es compatible con el imaginario que vendemos”, afirmó, y fue aún más contundente: “si hubiera una varita mágica, el 60 o 70% de los edificios del centro los haría desaparecer”.

En ese sentido, cuestionó el modelo de desarrollo actual. “Estamos viendo cómo nuestros edificios históricos van desapareciendo y son reemplazados por construcciones idénticas a las de cualquier ciudad del mundo”, sostuvo, y advirtió que “la gente no espera encontrar en el fin del mundo lo mismo que tiene a la vuelta de su casa”.

A pesar de ello, reconoció que el crecimiento es inevitable. “La ciudad tiene que crecer, no se trata de impedirlo”, aclaró, pero planteó la necesidad de hacerlo con criterio. “Si vamos a crecer para arriba, deberíamos hacerlo con una identidad fueguina, rescatando algo de nuestro pasado”, indicó.

Otro de los ejes abordados fue el rol del Estado en la preservación del patrimonio y la planificación. “Los lugares a los que menos importancia le dan las políticas estatales son justamente los que deberían fortalecerse”, afirmó, y puso como ejemplo el rol de espacios culturales. “Uno debería preguntarse si el Museo del Fin del Mundo tiene el presupuesto que debería tener como un punto clave del turismo”, señaló.

En relación al turismo y su regulación, también planteó un debate sobre el acceso a los atractivos naturales. “No me gustaría que Tierra del Fuego se transforme en un lugar donde cada vez que vas a un atractivo te encuentres con un molinete”, afirmó, aunque reconoció que “si esa es la solución para preservar el lugar, se puede discutir”.

En esa línea, destacó que el problema no es el cobro en sí, sino la gestión. “A cualquier lugar emblemático que vas tenés que pagar para ingresar y eso no lo veo mal”, sostuvo, pero advirtió sobre el rol del sector privado. “El privado tiene una tendencia a meter gente y no pensar en la capacidad de carga”, señaló.

Advirtió sobre la necesidad urgente de regular el crecimiento del turismo. “Deberíamos tratar de regular los flujos turísticos y abrir alternativas”, afirmó, y puso como ejemplo situaciones actuales. “Cuando llegás a Bahía Lapataia te encontrás con un conglomerado que no tiene ni dónde estacionar”, describió.

En ese sentido, también apuntó a la falta de conciencia social. “Hay parte de la población que no entiende para qué están esos senderos”, sostuvo, y cuestionó conductas que afectan el entorno. “No están para ir con cuatriciclos, con perros o con parlantes a todo volumen”, ejemplificó.

Lovece trazó un diagnóstico que combina turismo, urbanismo, ambiente e identidad, y advirtió que, sin planificación y sin un debate profundo sobre el modelo de desarrollo, Ushuaia corre el riesgo de deteriorar su principal atractivo. “Lo peor que podemos hacer es no dar esta discusión”, planteó, al insistir en que el crecimiento sin un rumbo claro puede comprometer a futuro el posicionamiento de la ciudad como destino turístico.

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