Estudiantes de la UNTDF denuncian restricciones en becas
Conflicto universitario

Estudiantes de la UNTDF denuncian restricciones en becas

La universidad resolvió impedir que los estudiantes de la residencia accedan a becas económicas, obligándolos a elegir entre alojamiento o ingresos. Desde el Centro de Estudiantes advierten que la medida afecta directamente la continuidad académica.
17/04/2026
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a decisión de modificar las condiciones de acceso y permanencia en la residencia universitaria de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego generó un conflicto con el Centro de Estudiantes, que advierte un impacto directo en las posibilidades de sostener la cursada para quienes dependen de ese espacio.

La tesorera del Centro de Estudiantes, Micaela Ledesma, explicó que el eje del problema es la incompatibilidad entre la beca de residencia y las becas económicas. “Nos encontramos con que quieren hacer incompatibles las becas”, señaló. Hasta ahora, los estudiantes podían acceder al alojamiento y, al mismo tiempo, recibir un aporte económico para cubrir gastos básicos, como comida o material de estudio.

Según detalló, esa combinación resultaba clave para sostener la vida universitaria. “Tenemos antecedentes de estudiantes que se recibieron gracias a estas dos becas”, afirmó. La residencia universitaria está destinada principalmente a estudiantes de Tolhuin y Río Grande que deben trasladarse a Ushuaia para cursar, así como también a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad. En ese contexto, Ledesma subrayó que el nuevo esquema agrava las condiciones de acceso. “Hoy tienen que optar entre vivir en la residencia o tener la beca económica”, indicó.

El impacto se vuelve más significativo en un contexto de dificultad habitacional. “No hay mucha oferta de alquileres en Ushuaia y la que hay no está al alcance de un estudiante”, explicó, al señalar que la residencia cumple un rol central para garantizar la continuidad académica.

A la restricción de las becas se suma otra limitación que generó malestar: la prohibición de utilizar la cocina de la residencia para producir alimentos con fines de venta. “También se les quitó la posibilidad de vender comida”, sostuvo Ledesma, en referencia a una práctica habitual entre estudiantes para generar ingresos. “Los chicos vendían los jueves en la universidad y eso les permitía sustentarse”, agregó.

Desde la universidad, la medida se fundamenta en el reglamento de la residencia, que impide el uso de las instalaciones con fines de lucro. Sin embargo, desde el Centro de Estudiantes cuestionan esa interpretación. “Utilizar la cocina lo consideran lucrar, entonces lo prohibieron”, explicó, al señalar que incluso se habían cumplido requisitos como cursos de manipulación de alimentos.

El conflicto también se extiende al proceso de toma de decisiones. El secretario general del Centro de Estudiantes, Brian Lamas, advirtió que los cambios no fueron consensuados. “Lo más probable es que ese reglamento se haya discutido previamente, pero no con nuestra participación”, afirmó, y cuestionó la falta de inclusión en el debate. En ese sentido, remarcó que el problema no es sólo la medida en sí, sino la forma en que se implementó. “No se nos incluye ni siquiera para definir cómo se desarrolla la residencia”, sostuvo.

El trasfondo del conflicto también incluye cuestionamientos sobre la distribución de recursos. Ledesma planteó que el ajuste impacta directamente en los estudiantes. “Nos parece inadmisible que hayan decidido ajustar sobre los estudiantes”, afirmó, y señaló que el presupuesto destinado a becas viene en descenso.

Los datos reflejan esa situación: actualmente existen alrededor de 148 becas económicas para un universo de miles de estudiantes. A esto se suman demoras en los pagos. “No es que cobren siempre el mismo día, pueden cobrar el 15, o el 20 del mes”, indicó Lamas, lo que genera mayor incertidumbre.

Además, el dirigente estudiantil cuestionó la coherencia de las políticas universitarias. “No se le puede soltar la mano de un día para el otro a un estudiante que está en una situación precaria”, sostuvo, y planteó que cualquier cambio debería haberse implementado de manera gradual.

Frente a este escenario, el Centro de Estudiantes impulsa acciones para revertir la medida. Entre ellas, una campaña de recolección de firmas y asistencia directa a quienes residen en el lugar. “Estamos en contacto con los chicos y les llevamos mercadería”, explicó Ledesma. Además, habilitaron un formulario abierto a estudiantes, docentes y no docentes para acompañar el reclamo, disponible a través del Instagram del Centro de Estudiantes (PEA UNTDF).

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