Patrimonio adhesivo: la épica de pegar por pegar
Quema...

Patrimonio adhesivo: la épica de pegar por pegar

27/04/2026
E

n Ushuaia, donde el viento educa y el paisaje abruma, el ingenio humano decidió dejar su huella en forma de calcomanía. El cartel, que alguna vez tuvo la noble misión de orientar, advertir o simplemente informar, hoy funciona como un álbum colectivo de egos en miniatura. Cada sticker grita “yo estuve acá”, como si la geografía exigiera testimonio notarial.

La paradoja es deliciosa: en la ciudad más austral del mundo, donde la naturaleza impone respeto, el gesto dominante es pegar un rectángulo de vinilo sobre lo que ya cumplía una función. No comunica, no embellece, no aporta. Solo tapa. Y tapa mal.

Hay algo casi enternecedor en esta compulsión por dejar rastro, como si la experiencia no bastara sin su souvenir adhesivo. Pero el resultado es menos memoria y más ruido. Un collage absurdo que, lejos de decir algo, confirma lo evidente: a veces, la huella más persistente es también la más innecesaria.

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