a decisión de una plataforma digital de generar reportes automáticos sin verificar el contexto del contenido derivó en un fallo de la Justicia Federal que ordena restituir una cuenta suspendida y preservar su información. El caso pone en discusión los mecanismos de control utilizados por grandes empresas tecnológicas y su impacto directo sobre los usuarios.
En ese marco, el camarista penal Andrés Leonelli sostuvo: “Lo que estamos pidiendo es mayor transparencia en los procesos automáticos de la empresa para tomar decisiones que puedan afectar la vida de las personas, como fue mi caso. Se hizo un reporte internacional absolutamente infundado, cuando tenían todos los elementos para corroborar que ese material era de una causa”, al describir el origen del conflicto.
El magistrado explicó que la intervención de la empresa se produjo sin analizar información disponible ni considerar los descargos realizados. “Había varios descargos míos hechos con anterioridad que fueron ignorados deliberadamente. A una empresa corporativa internacional no le interesa procesar el descargo de una persona porque le sale más barato automatizar esos procesos y directamente hacer el reporte”, afirmó, y agregó: “Después es como decir que sea lo que Dios quiera para el ser humano que está del otro lado”.
La resolución judicial, según detalló, reconoce esa falta de verificación. “Lo que la Justicia ordenó es que me reintegren la cuenta que me suspendieron y que resguarden todo su contenido, porque se corroboró con verosimilitud que no hubo un procesamiento lógico o razonable de la información”, señaló.
Leonelli indicó que este pronunciamiento se suma a una resolución previa en el ámbito administrativo. “No es el primer fallo. En Defensa del Consumidor también se condenó a la empresa por violar el derecho de defensa del usuario y sus propios protocolos, que ellos mismos publicitan cuando uno acepta los términos y condiciones”, sostuvo.
En ese punto, cuestionó el funcionamiento real de los sistemas de control. “Ellos aseguran que no hay control algorítmico erróneo porque siempre hay intervención humana. Bueno, acá claramente no existió ningún control humano razonable que pudiera advertir el contexto del material”, afirmó.
El magistrado detalló que los elementos disponibles permitían identificar con claridad la naturaleza del contenido. “No eran fotos aisladas. Era un reporte original, con número de causa, con PDFs explicativos, con documentación oficial, todo dentro de una carpeta identificada. Incluso el usuario estaba informando que era material vinculado a su función judicial”, explicó.
A partir de ese escenario, planteó que el problema no es la utilización de herramientas digitales sino la lógica de funcionamiento de las plataformas. “Nadie discute la tolerancia cero frente a determinados delitos, pero esto no era un caso de ese tipo y fue tratado como si lo fuera, teniendo todos los elementos para entender que no lo era”, sostuvo.
Leonelli vinculó esa situación con el modelo económico de las empresas tecnológicas. “Ningún servicio es gratuito. Aunque uno no pague, la empresa obtiene un beneficio millonario con la información personal. Se calcula que generan alrededor de 100 dólares por usuario al año a partir de esos datos”, afirmó.
En ese sentido, consideró que esa lógica condiciona el modo en que se toman decisiones. “Para estas empresas es más barato automatizar que analizar, y eso tiene consecuencias directas sobre los derechos de las personas”, señaló.
El magistrado también describió el impacto del caso en términos personales. “Esto generó una catarata de problemas. Algo que al principio era tratable se transformó en una situación incontrolable. Lo que viví fue un infierno y no quiero que le pase a nadie más”, expresó.
En relación con el proceso judicial, indicó que la causa continúa abierta y que el cumplimiento de la cautelar será determinante. “Estamos expectantes a ver si la empresa cumple o no. A partir de eso evaluaremos nuevas acciones, incluso una demanda por daños y perjuicios”, explicó.
Remarcó el carácter excepcional del caso. “No es habitual que estas situaciones prosperen. En una audiencia previa, los abogados de la empresa nos dijeron directamente que nunca habían perdido un caso”, afirmó.