l Gobierno habla de inversiones como si estuvieran haciendo fila para entrar. Desde las elecciones para acá. Y sin embargo, una vez más los números muestran otra cosa: Argentina quedó última en inversión extranjera directa entre las principales economías de la región.
Ni el RIGI, ni los beneficios impositivos, ni el discurso de ‘país abierto al mundo’ alcanzaron para cambiar eso. Mientras Brasil recibió más de 76 mil millones de dólares y México superó los 40 mil, Argentina apenas pasó los 3 mil. Y con suerte.
El problema no parece ser la falta de incentivos. Parece ser la falta de mercado.
Porque nadie invierte fuerte en un país donde el consumo cae, las fábricas trabajan a media máquina y la economía depende cada vez más de sectores extractivos que generan dólares, pero no necesariamente desarrollo.
Se prometió una lluvia de inversiones y lo que tenemos son los pronósticos de mejora, si pasa. Y mientras tanto, la economía sigue funcionando con menos producción, menos consumo y más expectativa que resultados.