a administración de Javier Milei inició formalmente el proceso para incorporar a la Argentina al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un acuerdo comercial que reúne a doce países y representa aproximadamente el 15% del Producto Bruto Interno mundial.
La presentación fue realizada por el secretario de Finanzas y funcionario de Cancillería, Pablo Quirno, durante una gira oficial por Europa, donde entregó la nota de intención para comenzar las negociaciones de adhesión a uno de los principales bloques comerciales del planeta.
El CPTPP está integrado actualmente por Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y el Reino Unido. En conjunto, reúne a cerca de 595 millones de habitantes y conforma una de las mayores áreas de libre comercio del mundo.
Desde el Gobierno sostienen que el ingreso permitiría ampliar mercados para productos argentinos, mejorar las condiciones de acceso para bienes y servicios nacionales e incrementar las oportunidades en sectores como la agroindustria, la minería, la energía y la economía del conocimiento.
La iniciativa se enmarca además en una estrategia más amplia de apertura comercial impulsada por la administración nacional, que incluye el respaldo al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y el acercamiento a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Sin embargo, el eventual ingreso al bloque también abrió un debate político y diplomático vinculado a la Cuestión Malvinas. La presencia del Reino Unido dentro del CPTPP convertiría al acuerdo en el primer esquema comercial de gran magnitud compartido por ambos países desde la Guerra de Malvinas de 1982.
Si bien Argentina y el Reino Unido coinciden actualmente en ámbitos multilaterales como Naciones Unidas, el G20 y la Organización Mundial del Comercio, nunca habían compartido un acuerdo comercial de estas características desde el conflicto bélico del Atlántico Sur.
La principal preocupación planteada por especialistas en derecho internacional y política exterior no radica en un eventual reconocimiento automático de la soberanía británica sobre las Islas Malvinas. Por el contrario, los expertos coinciden en que la adhesión al CPTPP no modifica por sí misma la posición jurídica argentina ni afecta los reclamos sostenidos ante Naciones Unidas.
No obstante, advierten sobre la necesidad de incorporar salvaguardas diplomáticas y jurídicas durante el proceso de adhesión.
La inquietud surge a partir de documentación elaborada durante el ingreso británico al CPTPP. Allí se menciona la posibilidad de extender en el futuro la aplicación territorial del acuerdo a espacios que Londres considera bajo su responsabilidad internacional. Entre ellos aparecen las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, denominadas según la nomenclatura utilizada por el Reino Unido.
Actualmente el tratado no se aplica a esos territorios y no existe ninguna disposición que incorpore a las Islas Malvinas dentro de los alcances del acuerdo. Sin embargo, los documentos prevén mecanismos que permitirían evaluar una eventual extensión territorial mediante procedimientos específicos y con la aprobación de los países miembros.
Para la Argentina, el problema no es comercial sino soberano. Las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur forman parte de un territorio en disputa reconocido por Naciones Unidas, por lo que cualquier referencia a una eventual extensión del acuerdo hacia esos espacios requiere especial atención diplomática.
Los especialistas señalan que el escenario más favorable para Buenos Aires sería incorporarse al CPTPP antes de cualquier intento británico de extender el acuerdo a esos territorios. De esa manera, Argentina podría participar de las decisiones que requieran consenso dentro del bloque e incluso formular objeciones formales.
Por ese motivo, distintos analistas consideran necesario que el Gobierno deje asentada una declaración expresa durante el proceso de adhesión estableciendo que ninguna disposición del CPTPP podrá interpretarse como reconocimiento de la soberanía británica sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
A las dudas vinculadas con la cuestión soberana se suman interrogantes sobre los alcances concretos de la negociación. Hasta el momento, el Gobierno no brindó detalles sobre los sectores económicos que podrían resultar más beneficiados o más expuestos a la competencia internacional, ni explicó públicamente cómo abordará la cuestión Malvinas dentro del proceso de adhesión.
Además, el ingreso al bloque no será inmediato. El procedimiento exige negociaciones técnicas, adecuaciones regulatorias y la aprobación unánime de los doce miembros actuales, un camino que podría demandar varios años.
Mientras avanzan esas conversaciones, el CPTPP aparece como una de las apuestas más ambiciosas de la política comercial exterior de la administración Milei. Sin embargo, la iniciativa también obliga a compatibilizar los objetivos económicos de apertura e integración internacional con una de las políticas de Estado históricas de la Argentina: el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.