Malvinas: Argentina cuestionó el avance petrolero británico
Recursos hidrocarburíferos en el Atlántico Sur

Malvinas: Argentina cuestionó el avance petrolero británico

El proyecto Sea Lion, impulsado por Rockhopper y Navitas en la Cuenca Malvinas Norte, volvió a poner en tensión la disputa por los recursos hidrocarburíferos en el archipiélago. La Cancillería argentina sostuvo que la iniciativa no cuenta con autorización nacional, la consideró contraria al derecho internacional y anticipó acciones diplomáticas y jurídicas.
11/06/2026
E

l Gobierno argentino reiteró su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes, y rechazó el avance del proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado por la británica Rockhopper Exploration PLC y la israelí Navitas Petroleum Development and Production Limited.

La posición fue difundida por la Cancillería en el marco de una nueva conmemoración del Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas, en un contexto marcado por la decisión de las empresas de avanzar con la explotación hidrocarburífera en la Cuenca Malvinas Norte.

Según la información difundida, Sea Lion contempla una inversión inicial cercana a los 2.100 millones de dólares para su primera etapa. El plan prevé perforaciones desde 2027 y producción estimada a partir de 2028. Rockhopper informó, además, una actualización de sus reservas recuperables, que superarían los 1.000 millones de barriles.

La Cancillería sostuvo que toda actividad unilateral de exploración o explotación de recursos naturales en áreas sometidas a disputa de soberanía resulta contraria al derecho internacional. En esa línea, señaló que el proyecto no cuenta con autorización argentina y constituye una acción unilateral del Reino Unido en una zona cuya soberanía permanece pendiente de resolución.

El planteo argentino se apoya en la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras continúe abierta la controversia de soberanía. Para el Gobierno nacional, el desarrollo de infraestructura petrolera en el área podría modificar de hecho la situación existente en el archipiélago y sus espacios marítimos.

La Cancillería también mencionó la Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, aprobada en 1965, que reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido e insta a ambas partes a negociar una solución pacífica. Ese llamado fue reiterado en distintas resoluciones posteriores de la Asamblea General y del Comité Especial de Descolonización.

El canciller Pablo Quirno afirmó que Argentina continuará utilizando todas las herramientas pacíficas disponibles para que el Reino Unido acceda a reanudar las negociaciones sobre soberanía. La declaración se inscribe en la decisión del Gobierno nacional de responder por la vía diplomática, jurídica y administrativa frente al avance de actividades económicas no autorizadas en el archipiélago.

El Reino Unido mantiene una postura opuesta. Afirma que la soberanía de las islas le pertenece y fundamenta su posición en el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago. También suele citar el referéndum de 2013, en el que los isleños votaron mayoritariamente por mantener el vínculo con Londres.

Argentina rechaza ese argumento. La posición nacional sostiene que los actuales habitantes de las islas forman parte de una población británica implantada y que, por lo tanto, la cuestión debe resolverse mediante negociaciones bilaterales, de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas.

El desarrollo de Sea Lion incorpora un componente económico y estratégico a la disputa. La eventual explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte implicaría inversiones privadas, infraestructura operativa y producción petrolera en un área cuya soberanía no está resuelta.

La Cancillería anticipó que utilizará las herramientas disponibles para impedir el avance del proyecto. Entre las acciones posibles se incluyen gestiones diplomáticas, denuncias en foros internacionales y medidas jurídicas o administrativas contra las compañías que participen en actividades no autorizadas.

La discusión también vuelve a exponer la importancia del Atlántico Sur para Argentina. La región concentra recursos pesqueros, energéticos, científicos, logísticos y estratégicos. En ese marco, el avance sobre hidrocarburos en Malvinas es interpretado por el Gobierno nacional como parte de una política británica orientada a consolidar su presencia en el área.

El nuevo pronunciamiento argentino no modifica el estado de la disputa, pero vuelve a ubicar el tema en la agenda internacional. La explotación petrolera proyectada por Rockhopper y Navitas aparece ahora como el principal foco de tensión entre el reclamo argentino y la administración británica del archipiélago.

Para nuestro País, el punto central es que ningún recurso natural en una zona disputada puede ser explorado o explotado de manera unilateral. Mientras la controversia de soberanía permanezca abierta, el Gobierno nacional sostiene que el Reino Unido debe abstenerse de promover actividades económicas que alteren la situación existente en Malvinas y sus espacios marítimos.

Cuál es tu opinión sobre la nota?
  • Me interesó
    %
    0 votos
  • No me interesó
    %
    0 votos