l funcionamiento del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP) volvió a quedar bajo cuestionamiento luego de que desde Río Grande señalaran demoras en la ejecución de recursos, falta de transparencia en la asignación de proyectos y una distribución territorial que no refleja ni el origen de los aportes ni las necesidades económicas actuales de la provincia.
El economista Juan Pablo Deluca afirmó que “el 80% de los recursos con los que se nutre el FAMP vienen de Río Grande”, aunque remarcó que la ciudad cuenta con un solo proyecto aprobado dentro de la cartera de iniciativas financiadas por el organismo. Según indicó, la mayor parte de las inversiones se concentra en Ushuaia, mientras que Río Grande atraviesa el escenario más complejo en materia económica y laboral.
Según señaló, la mayor parte de las inversiones se concentra en Ushuaia mientras Río Grande enfrenta el escenario más complejo en materia económica y laboral. En ese contexto remarcó que la ciudad no sólo aporta la mayor parte de los recursos del fondo, sino que además concentra el mayor impacto de la caída de la actividad industrial y del empleo.
Deluca indicó que existen proyectos productivos destinados a Río Grande que atravesaron instancias de evaluación y obtuvieron preaprobaciones, aunque finalmente no avanzaron hacia su ejecución. Señaló que “hay muchos proyectos productivos preaprobados de empresas para invertir en Río Grande”, principalmente vinculados a la producción de alimentos, que nunca llegaron a concretarse.
El economista aseguró que parte de esas iniciativas terminaron siendo orientadas hacia Ushuaia y advirtió que esa situación profundizó las diferencias territoriales en la asignación de recursos. También sostuvo que el fondo debería priorizar inversiones capaces de generar empleo y nuevas actividades productivas en las zonas más afectadas por la crisis.
Los cuestionamientos alcanzaron además el perfil de los proyectos aprobados. Deluca expresó que “no me gustan los proyectos que fueron aprobados” y señaló que buena parte de las inversiones terminaron vinculadas a desarrollos hoteleros. A su entender, la herramienta fue creada para financiar actividades estratégicas capaces de ampliar la matriz productiva y no para acompañar proyectos que podrían desarrollarse sin asistencia específica del fondo.
Otra de las críticas estuvo dirigida al funcionamiento general del organismo. Deluca afirmó “no me gusta la poca transparencia que tiene el FAMP” y sostuvo que durante años la ejecución de los recursos permaneció prácticamente paralizada. También recordó que en distintos ámbitos llegó a plantearse la posibilidad de judicializar la situación debido a que el fondo fue creado precisamente para financiar proyectos de diversificación económica.
El economista cuestionó además que la herramienta no haya impulsado una planificación productiva orientada a preparar a la provincia para un escenario de menor dependencia de la industria electrónica. En ese sentido recordó que el intendente Martín Pérez presentó una propuesta para destinar parte de los recursos a programas de capacitación laboral remunerada y al financiamiento de nuevos proyectos productivos destinados a trabajadores afectados por la crisis industrial.
“Está dentro de los mandatos del FAMP planificar la cuestión económica y productiva de la provincia”, sostuvo Deluca, quien además cuestionó que el organismo no haya desarrollado iniciativas acordes al escenario que enfrenta Tierra del Fuego. “No hicieron nada”, agregó al referirse a la falta de políticas destinadas a promover nuevas actividades económicas.
Para el economista, la discusión sobre el FAMP adquiere una relevancia mayor en un contexto donde se debilita el consenso político nacional que durante décadas sostuvo el régimen de promoción industrial. Según advirtió, la herramienta fue concebida para acompañar la transición hacia una economía más diversificada y aprovechar recursos generados por la propia industria fueguina, una oportunidad que considera desaprovechada frente al escenario actual.