ay una discusión que hoy parece correr por dos carriles distintos. Desde Nación, el foco está puesto en reformar la Ley de Salud Mental. Desde las provincias, el reclamo es otro: antes que cambiar la ley, hace falta sostener el sistema.
Mientras aumentan las consultas, las internaciones y los casos vinculados al sufrimiento y trastornos psíquicos; las jurisdicciones advierten que faltan programas, medicamentos e insumos para responder a una demanda que no deja de crecer.
Tierra del Fuego forma parte de ese escenario. La provincia reforzó dispositivos propios y buscó garantizar prestaciones que hoy requieren un esfuerzo cada vez mayor del sistema local.
Si la crisis crece y las provincias reclaman financiamiento para sostener la atención, la principal prioridad ¿es la reforma de la ley en Salud Mental o deberían ser los recursos para hacerla funcionar?