o que comenzó como el sueño de llegar manejando hasta Alaska terminó convirtiéndose en una travesía de más de 50 mil kilómetros que hoy tiene como destino final el Mundial de fútbol. A bordo de un Ford Falcon Ranchero modelo 1977, Fabián atravesó gran parte del continente americano desde Ushuaia hasta el extremo norte de Alaska y luego regresó hacia Estados Unidos con la ilusión de alentar en persona a la Selección argentina.
El viajero, nacido en Las Heras, Santa Cruz, y radicado desde hace años en Rada Tilly, Chubut, inició la aventura a fines de 2023. Su primera intención era recorrer la Ruta 40 para comprobar el estado del vehículo, pero el buen desempeño del histórico Falcon lo convenció de ir mucho más allá. "Salí de Rada Tilly, fui hasta Ushuaia y después recorrí toda la Ruta 40. La idea era probar el auto. Anduvo tan bien que ahí decidí que tenía que irme hasta Alaska en él", relató.
El vehículo conserva prácticamente toda su mecánica original. Mantiene el motor, el carburador y la mayor parte de sus componentes de fábrica, una característica que vuelve aún más llamativa la magnitud del recorrido realizado.
Después de alcanzar Alaska, donde permaneció durante parte del verano boreal, debió salir temporalmente de Estados Unidos por cuestiones migratorias. Permaneció seis meses en México y luego emprendió el regreso hacia el norte para coincidir con el inicio del Mundial. "Llegué a Alaska y después tuve que bajar hasta México porque tenía que salir de Estados Unidos por el tema de la visa. Estuve seis meses allí y desde Mazatlán manejé derecho hasta Dallas porque ya se venían los partidos", explicó.
Con el paso de los meses, el Falcon dejó de ser solamente un medio de transporte. Se transformó en su casa, su lugar de trabajo y el espacio donde desarrolla su vida cotidiana mientras continúa recorriendo rutas. "Yo vivo acá. Trabajo con la computadora, edito mis videos, hago todo desde el auto y tengo un baño portátil", contó Fabián, quien financia gran parte del viaje mediante los ingresos que obtiene con sus contenidos en YouTube y redes sociales, además de algunos ahorros y rentas personales.
Durante estos dos años y medio calculó haber recorrido unos 50 mil kilómetros, consumido cerca de siete mil litros de combustible y desembolsado alrededor de diez mil dólares entre combustible y el traslado marítimo del vehículo. Sin embargo, asegura que los gastos fueron distribuyéndose a lo largo del tiempo y que pudo sostener el proyecto gracias a la monetización de sus contenidos.
A pesar de la exigencia del recorrido, el Falcon apenas necesitó reparaciones. El propio Fabián realiza el mantenimiento y viaja con herramientas y repuestos, aprovechando incluso que en Estados Unidos todavía se consiguen muchas piezas compatibles con la mecánica del histórico modelo argentino. "Si el auto se rompe, hay que arreglarlo. Es como en tu casa: se quema una lamparita, la cambiás y seguís. No significa que el universo esté en contra tuyo", resumió al explicar la filosofía con la que afronta cada inconveniente.
Aunque ya cumplió el objetivo de unir Ushuaia con Alaska por carretera, reconoce que todavía le falta concretar la parte más importante del sueño: ingresar a un estadio para ver a la Selección argentina. "Todavía no pude ver a Argentina porque las entradas están carísimas y no las puedo pagar. Estoy esperando que aparezca alguna invitación o alguna entrada de cortesía. Ojalá se dé. Me pongo la camiseta y voy", expresó.
Después de más de dos años de viaje, miles de kilómetros recorridos y un Falcon de casi medio siglo convertido en hogar, Fabián sigue convencido de que el verdadero destino nunca fue Alaska. Siempre fue llegar al Mundial para alentar a la Selección.