a producción de alimentos continúa ganando peso dentro de la economía de Río Grande y ya abastece una parte significativa del consumo local. El crecimiento de la actividad permitió aumentar la oferta de carnes, huevos, hortalizas y otros productos elaborados en la ciudad, en un proceso que el Municipio busca consolidar como una alternativa para diversificar la matriz productiva y generar empleo.
El secretario de Desarrollo Productivo del Municipio de Río Grande, Facundo Armas, sostuvo que la ciudad atraviesa "una transición o un proceso de reconversión o ampliación" de un sector histórico que hoy volvió a cobrar protagonismo. Explicó que la producción local "cada vez emplea a mayor cantidad de personas de manera directa" y afirmó que el objetivo es avanzar hacia "la soberanía alimentaria", destacando que "hoy, a principio de agosto y durante todo el invierno, se produjo alimentos en Río Grande", algo que años atrás no ocurría.
El funcionario atribuyó ese crecimiento al trabajo conjunto entre el sector público y privado. Señaló que el Municipio convirtió el desarrollo productivo en una política de Estado y destacó el acompañamiento tanto a pequeños productores como a empresas e inversores que deciden desarrollar proyectos vinculados a los alimentos. "Entendemos que, al estar en un contexto insular y con un clima subantártico, tenemos el derecho de empezar a comer un poco mejor, generar nuevas unidades de negocio y poner en valor todas las capacidades construidas en Río Grande", expresó.
Entre los avances mencionó la producción durante todo el año de carne porcina, huevos agroecológicos y hortalizas, además del desarrollo de invernaderos calefaccionados que permitieron sostener cultivos de tomates, morrones y ajíes durante el invierno. También destacó la incorporación de nuevas líneas de producción con valor agregado, como los condimentos elaborados a partir de verduras deshidratadas. "Lo que logramos demostrar es que se puede producir, que puede ser rentable y que todo puede ser mucho más potente cuando se articula con el sector privado", afirmó.
Armas indicó que la producción local ya alcanzó niveles de abastecimiento relevantes en distintos rubros. Precisó que actualmente Río Grande cubre el 40% de la demanda local de carne vacuna mediante engordes y faena realizados en la ciudad, mientras que la producción porcina abastece alrededor del 20% del consumo. En el caso del pollo, explicó que todavía representa cerca del 2% de la demanda, aunque remarcó que el crecimiento comenzó desde una base inexistente.
El funcionario señaló además que la expansión del sector ya tiene un impacto directo sobre el empleo. Indicó que actualmente más de 1.400 personas trabajan en actividades vinculadas a la producción de alimentos en la zona norte de Tierra del Fuego, incluyendo productores rurales, pescadores artesanales, frigoríficos, elaboradores, estancias, cooperativas y la industria de alimentos para mascotas. "Se va armando una cadena de valor sumamente importante con distintos eslabones que hay que seguir fortaleciendo", sostuvo.
Respecto del agregado de valor, destacó que ya existen emprendimientos que comenzaron a desarrollar productos diferenciados, como el salame de cordero, el ajo negro, condimentos fueguinos, conservas y alimentos elaborados a partir de materias primas locales. Consideró que la siguiente etapa será consolidar esas iniciativas y generar nuevas oportunidades de innovación para ampliar la oferta.
En ese marco, adelantó que antes de fin de año el Municipio inaugurará la primera chacra agroexperimental de Río Grande, un espacio destinado a investigación y desarrollo que trabajará junto a universidades e instituciones educativas para mejorar la producción agroalimentaria. Según explicó, el objetivo será desarrollar tecnologías y conocimientos aplicados al cultivo, la producción animal y el agregado de valor. "Queremos hacer un nodo de innovación y desarrollo productivo para poder diferenciarnos y para que todo esto siga creciendo", concluyó.