ué noble el sector turístico de Ushuaia: repite que “beneficia a la ciudad” mientras usa la vía pública como terminal, zona de ascenso y descenso y estacionamiento privado para sus vehículos. El negocio es de ellos; el espacio, las molestias y el caos, de todos. Después exigen gratitud, como si apropiarse de calles fuera una contribución comunitaria y no otra forma de perjudicar a la ciudad que dicen defender. Extraordinario modelo: facturar gracias a Ushuaia, devolverle tránsito desordenado, obstáculos y abuso y encima presentarse como benefactores. Qué sería de la ciudad sin tanta generosidad: quizá tendría calles de uso público y empresas obligadas a pagar por el espacio que utilizan.