a industria fueguina enfrenta un nuevo escenario de incertidumbre ante la apertura de importaciones, la caída del consumo y cambios que podrían reducir las etapas de fabricación realizadas actualmente en Tierra del Fuego. La línea de aires acondicionados concentra una de las principales preocupaciones por su intensidad de mano de obra y el nivel de integración que mantiene dentro de las plantas radicadas en la provincia.
El ministro de Producción y Ambiente, Francisco Devita, señaló que entre 2.500 y 3.000 puestos de trabajo están vinculados actualmente con esa producción y sostuvo que la Provincia viene realizando gestiones ante Nación para preservar la actividad. “Es una línea que es muy fuerte, que tiene mucha intensidad de mano de obra, que tiene mucho valor agregado dentro de nuestra provincia, de la soldadura, de la carga de gas. Hay muchas cuestiones que se hacen en nuestra provincia y que no estamos dispuestos a no defender”, afirmó.
Las gestiones comenzaron en marzo con una reunión con el secretario de Coordinación Productiva de Nación y continuaron en junio, cuando Devita presentó formalmente una serie de pedidos. Entre ellos incluyó la extensión de las medidas antidumping para aires acondicionados producidos en Tailandia y China, mecanismos de fabricación acotada y flexible para incorporar nuevos productos, complementación entre empresas del subrégimen y modificaciones destinadas a reducir trámites y plazos.
El ministro explicó que las medidas antidumping buscan evitar prácticas comerciales desleales y remarcó especialmente la política de precios de China. Sin embargo, aseguró que desde Nación ya les confirmaron que no existe intención de mantenerlas. Frente a esa definición, llevó la preocupación a diputados nacionales, entre ellos Agustín Tita, Andrea Freites, Santiago Pauli y Miguel Rodríguez, con el objetivo de sumar gestiones ante funcionarios nacionales.
A esa situación se agregó una propuesta presentada por AFARTA y UIF para modificar el proceso productivo de los aires acondicionados. Devita indicó que la Provincia fue informada de la iniciativa por la Secretaría de Coordinación Productiva y expresó su rechazo porque implicaría que componentes y partes que actualmente se fabrican en Tierra del Fuego lleguen prearmados.
La modificación, según explicó, reduciría el trabajo realizado dentro de las plantas y, con ello, el valor agregado generado en la provincia. “Es un cambio total en el proceso productivo. Hay muchas partes que hoy se están haciendo dentro de nuestra provincia que ya vendrían prearmadas. No sólo no estamos de acuerdo por el valor agregado que se deja de generar en nuestra isla, sino también por los puestos de trabajo”, sostuvo.
Devita vinculó esa discusión con la decisión nacional sobre las medidas antidumping y planteó que las empresas buscan alternativas para sostener la competitividad ante una eventual mayor presencia de productos importados. La posición provincial, afirmó, es que esa adaptación no debe realizarse mediante una reducción del proceso productivo local. La preocupación por la continuidad de esas medidas también fue planteada por el gobernador ante el entonces ministro del Interior, Santilli.
El funcionario situó además el problema industrial dentro de una caída más amplia de la actividad, atravesada por la falta de consumo y circulante. Señaló que el impacto alcanza al comercio y a la industria y que se observa con especial intensidad en Río Grande. También cuestionó la ausencia de acuerdos de largo plazo sobre el modelo industrial, debido a los cambios de orientación de los gobiernos nacionales y sus consecuencias sobre las decisiones de inversión del sector privado.
Frente a ese panorama, la Provincia busca ampliar la matriz productiva aprovechando una capacidad ociosa que Devita estimó en alrededor del 60%. Entre las alternativas mencionó monitores destinados al segmento gamer, cargadores domiciliarios para vehículos eléctricos, baterías, componentes para automóviles, placas genéricas y la posibilidad de recuperar la fabricación de microondas mediante un proceso productivo diferente.
La estrategia también fue planteada ante directivos de empresas industriales para impulsar inversiones y nuevas líneas dentro del subrégimen. Devita sostuvo que existen condiciones para ampliar la producción sin reducir las etapas que actualmente se desarrollan en Tierra del Fuego. “No nos vamos a cansar de defender el subrégimen y la posibilidad de que se produzca en nuestra provincia y que se generen nuevos productos. Está la posibilidad de hacerlo, existe la posibilidad de sustituir los productos”, remarcó.