a pérdida neta de hielo en la Antártida aparece como un escenario difícil de evitar durante el siglo XXI. Incluso si el calentamiento global se mantiene alrededor del objetivo de 1,5 grados, las proyecciones indican que el continente perderá más hielo del que podrá recuperar mediante nuevas nevadas.
El estudio, encabezado por el investigador Yucheng Lin junto con especialistas en glaciología, océanos y modelización climática, fue publicado en Nature Geoscience a fines de septiembre. El trabajo analizó cientos de miles de futuros posibles y los contrastó con observaciones satelitales para reducir una de las mayores incertidumbres existentes en las estimaciones sobre el nivel del mar.
La capa de hielo antártica contiene suficiente agua congelada como para elevar el nivel medio de los océanos en cerca de 58 metros si desapareciera por completo. Esa cifra representa su potencial total y no una proyección para este siglo. El interrogante científico inmediato es cuánto hielo perderá hasta 2100 y con qué velocidad contribuirá al ascenso del mar.
Para abordar esa pregunta, el equipo utilizó simulaciones del Proyecto de Intercomparación de Modelos de Capas de Hielo y desarrolló un sistema de aprendizaje automático capaz de evaluar millones de combinaciones entre emisiones, calentamiento atmosférico, temperatura del océano y comportamiento de los glaciares.
Los resultados muestran una probabilidad superior al 92 por ciento de que la Antártida termine el siglo con una pérdida neta de masa incluso bajo uno de los escenarios más agresivos de reducción de emisiones. El estudio también determinó que mayores emisiones producen una pérdida de hielo significativamente mayor.
Uno de los factores centrales son las plataformas de hielo que rodean sectores del continente. Cuando el océano se calienta, esas estructuras pueden adelgazar o romperse y perder parte de su capacidad para contener a los glaciares ubicados detrás. Como consecuencia, el hielo continental puede desplazarse con mayor rapidez hacia el océano.
Más nieve no alcanzaría
El aumento de las temperaturas también puede generar mayores precipitaciones sobre la Antártida porque el aire más cálido retiene más humedad. Algunas hipótesis planteaban que ese incremento de nieve podría compensar parte del deshielo, pero las nuevas simulaciones indican que no sería suficiente para revertir el balance negativo.
En los escenarios de emisiones muy elevadas, la combinación entre calentamiento oceánico, debilitamiento de las plataformas y aceleración de los glaciares podría llevar a que el hielo antártico aporte hasta 25,4 centímetros al aumento global del nivel del mar hacia 2100. La estimación mediana dentro de ese escenario se ubica en 15,7 centímetros.
El impacto se suma al ascenso producido por la expansión térmica de los océanos, el deshielo de Groenlandia y la pérdida de glaciares de montaña. Cerca de mil millones de personas viven actualmente en zonas costeras bajas y alrededor de 100 millones residen a menos de un metro sobre el nivel del mar, lo que incrementa su exposición a inundaciones y erosión costera.
Los investigadores advierten, sin embargo, que las proyecciones todavía contienen incertidumbres. Entre los procesos que requieren mayor conocimiento se encuentran la respuesta de las plataformas al calentamiento del océano, el deslizamiento del hielo sobre el lecho rocoso y la velocidad con la que aumentarán las temperaturas alrededor del continente.
Aunque la pérdida neta de hielo durante este siglo aparece comprometida, cada reducción de gases de efecto invernadero disminuye la cantidad que terminará llegando al océano y puede desacelerar el aumento del nivel del mar durante las próximas décadas y siglos.